martes, 23 de junio de 2015

Quinientos años de arte Satanico



Agostino Musi, "The Skeletons" (1518), engraving (detail). (Courtesy Cantor Arts Center, Stanford University)


Pobre diablo: Se utiliza para aterrorizar a la gente. Ahora ha reducido a pregonando hojas de afeitar y el jamón.

Una nueva exposición en Cantor Arts Center de la Universidad de Stanford, "Sympathy for the Devil: Satanás, el pecado, y el Inframundo", traza la historia visual de Lucifer, desde su aparición en la Edad Media como un cornudo, pezuña hendida, maloliente, diabólica criatura de la noche a su imagen denudada y en gran parte irónica hoy.

"Por alrededor de 1500, su rostro y sus características fueron bastante bien establecidos," Bernard Barryte, curador de Cantor del arte europeo, dice Cuarzo. "Él fue inicialmente una fusión de cosas diversas. Todo, desde el Pan de dioses del Cercano Oriente quedó mushed juntos en la Edad Media y se convirtió en lo que conocemos como el diablo ".

En el siglo 16 y 17, pinturas espeluznantes del Maligno estaban destinados, literalmente, dice Barryte. "Ellos estaban destinados a tener un efecto moral, por lo que los artistas hicieron horrible buscando. Incluso si usted se formó, usted se pregunta, "¿Qué pasa si?" No importa qué tan escéptico podría ser hoy, no había verdadera fe que subyace a esta imagen. "

La Ilustración comenzó a cambiar eso. A medida que nuestra concepción del mal cambió, también lo hizo nuestra personificación del diablo. "Se vuelve más humano, incluso romántica, después de las revoluciones populares de finales del siglo 18, especialmente la Revolución Francesa", dice Barryte. En el siglo 19, el diablo se representa a menudo como un "dandi sagaz y astuto," una figura mefistofélico que usted podría engañar a salir de su alma, no brutalmente arrancarla de usted. "El miedo ya no es su táctica más efectiva", dice Barryte. "Y en el siglo 20, que casi desaparece excepto en los anuncios."

En su lugar, bueno, mira en el espejo. "El infierno son los otros, es como Jean-Paul Sartre dijo," dice Barryte. "Todas las fuentes del mal parecían cambiar de alguna otra horrible para la humanidad misma."

Para una mirada nostálgica a muchos disfraces del diablo (junto con representaciones de su reino y secuaces), he aquí una selección de obras de la exposición, que está a la vista hasta el 30 de noviembre:






School of Hieronymous Bosch, “Last Judgment” (late 15th century).(Courtesy Cantor Arts Center, Stanford University)
Albrecht Dürer, “Four Horsemen of the Apocalypse” (1498)(Courtesy Cantor Arts Center, Stanford University)Agostino Musi, “The Carcass (The Witches Procession)” (1520–1527).(Courtesy Cantor Arts Center, Stanford University)Hendrick Goltzius, “The Descent to Hell of the Damned” (1577).(Courtesy Cantor Arts Center, Stanford University)Johannes Sadeler, “Hell” (1590).(Courtesy Cantor Arts Center, Stanford University)
Cornelis Galle I, “Lucifer” (c. 1595).(Courtesy Cantor Arts Center, Stanford University)
Thomas Stothard, “Satan Summoning His Legions,” (c. 1790).(Courtesy Cantor Arts Center, Stanford University)
Louis Boulanger, “The Round of the Sabbath” (1828).(Courtesy Cantor Arts Center, Stanford University)
Eugene Delacroix, “Mephistopheles Flying over the City” (1828).(Courtesy Cantor Arts Center, Stanford University)

sábado, 20 de junio de 2015

Un Recorrido por el Inframundo

Arquetipos Mitológicos en el Ritual Satánico
                                                              — Paul Dunphy —


"La Mitología es la psicología de la antigüedad"
James Hillman

Rituales —la mayoría de los Satanistas los utilizamos, o los hemos utilizado alguna vez, de una u otra forma. No importa el tipo de ritual que hayas hecho, intentabas desencadenar conscientemente cierto tipo de energías cognitivas. A su vez, estas energías ayudaban a activar el objetivo que se buscaba con el riual a la vez que influenciaban tu comportamiento o el de tu "blanco". En este ensayo sostendré que esas energías innatas pueden ser representadas por arquetipos simbólicos retratados en la mitología griega. Cada enrgía reside en la mente inconsciente, la cual es representada por su arquetipo correspondiente. Estos arquetipos simbólicos no sólo representan esa energía cognitiva, sino que también nos ofrecen una mirada al interior de la psicología humana en su naturaleza más salvaje. La afirmación anterior, que enlaza mitología y psicología, es contingente en ésta premisa. No me referiré a los aspectos psicológicos de éste ensayo; en lugar de eso, intentaré enfocar las características de cada arquetipo en el ritual, emoción, tendencia e intento correspondientes.

Primero, me gustaría hablar brevemente sobre la relación de la psicología interna con la productividad humana. Cuando una persona crea, hay cierta cantidad de existencia vicaria en los personajes, historias, poemas, arte, etc etc concebidos por el individuo. Y para la gente de la antigüedad no era distinto. Si uno escudriña las historias subyacentes a cada mito, podríamos ver cómo vivía la gente de la antigüedad, que sentían, y qué creían, basándonos en la simple observación de sus creaciones. En la Grecia antigüa, poetas como Homero componían poemas, como "La Ilíada", sobre leyendas de su tiempo. En estas historias se hallan ciertos arquetipos que también aparecen en otras culturas —tal como lo puntualizó Carl Jung —y nos ofrecen una visión de nuestra propia psicología, partiendo de tiempos remotos. Básicamente, podemos decir que existe una mitología en nuestro sistema psicológico conceptual... y viceversa. Los pueblos antiguos no tenían una psicología de la cual hablar, pero tenían mitos que nos mostraban cómo los arquetipos humanos reaccionaban ante imágenes y fuerzas sobrehumanas. Un principio fundamental de la psicología —cortesía de Sigmund Freud —es que la mitología y la psicología son intercambiables. La mente humana construye metáforas de forma permanente para interpretar y tener una mirada más profunda acerca de los eventos de nuestra vida. En "Los Sueños y el Inframundo", James Hillman teoriza que el mundo de los sueños es el reino del Hades y que el inconsciente es sólo accesible al yo a través del psicoanálisis y la interpretación de los sueños. Siento que el poder de la mente inconsciente también puede ser externalizado a través de la utilización de técnicas rituales, específicamnete... utilizando diversos símbolos relacionados con arquetipos. Para el propósito de los Rituales Satánicos, utilizamos símbolos demoníacos para tener acceso a los arquetipos de nuestras evocaciones. Les mostraré algnas figuras alternas en las cuales basarse. En este ensayo mostraré los paralelos entre el mundo del Hades y nuestra inconsciencia, y cómo los arquetipos inherentes están manifestados en el ritual por estas legiones simbólicas.
El Ello y El Hades como el Inconsiente Colectivo
"Que Nadie Admire Las Riquezas Que Crecen En El Infierno..."
—John Milton, El Paraíso Perdido

En la Mitología Griega, Hades es el dios del Inframundo. Hades es asímismo el nombre del Inframundo. Hades era una figura tan temida que los griegos raramente se referían a él ni decían su nombre verdadero. En vez de eso, utilizaban el eufemístico "Plutón", que significa "el generoso" o "el rico". Se creía que las riquezas de la Tierra, especialmente los frutos, surgían del Inframundo. Esta es la razón por la cual Hades era asociado con el nombre Plutón, la fertilidad y la riqueza. Cuando Hades era joven, fue tragado por su padre, Cronos, junto con Poseidón, y fueron eventualmente liberados por su hermano Zeus. Los hermanos se dividieron el Universo entre sí. Zeus heredó los Cielos, Poseidón el Océano y Hades el Inframundo. Jmás se construyó en su nombre altar o templo alguno, y sólo se cuenta de dos ocasoiones en las que estuvo por fuera de su reino. Y fueron episodios violentos; la primera cuando Hércules arrojó a las puertas del Inframundo una lanza contra Hades. Quedó tan mal herido que se vó obligado a buscar ayuda en Paeeon, médico de los dioses en el Olimpo. La segunda ocasión tuvo lugar cuando Hades quedó perdidamente enaorado de Perséfone. Obtuvo la aprobación a su matrimonio de su padre, Zeus, pero su madre, Démeter, no consintió el hecho que su hija viviera en los sombíos recintos de su palacio. Zeus aconsejó a Hades que saliera del Inframundo y secuestrara a su hija mientras ella se encontraba fuera de casa recogiendo flores. Así lo hizo, y a ésta historia se le conoce como el "Rapto de Perséfone". El arte griego no nos muestra representación alguna de Hades, y frecuentemente se le imaginaba o concebía invisible y oculto. Se decía que Hades usaba un yelmo mágico que hacía invisible a quien lo llevara puesto y supuestamente fue utilizado por Hermes, Perseo (para que derrotara a la Medusa o Gorgona) y Atenea. Hades guarda cierta similitud con Hermes, en lo que respecta al yelmo, lo cual sugiere que sus intenciones son desonocidas y sus pensamientos impercibidos, ocultos.


En cuanto a Hades, el lugar, se decía que había estado en varias partes. Nunca hubo un consenso general sobre en cuál región de Grecia estaba localizado, pero era un hecho ampliamente aceptado que quedaba bajo tierra, y que tenía diversas puertas por las que se accedía al mundo exterior. Se decía que los muertos descendían al Hades como fantasmas, espíritus o sombras. Si se les daba el funeral apropiado, Caronte los transportaba a la otra orilla del río Estigia por la módica suma de un óbolo, el cual se colocaba en la boca del cadáver, como dote. Los nuevos espíritus traspasaban el umbral, guardado por Cerbero, el perro guardián de tres cabezas de Hades, pero no les era permitido devolverse. Estos espíritus no experimentaban ni dolor ni placer, simplemente eran sombras de sus vidas pasadas, a las cuales de vez en cuando se les permitía disfrutar de las viejas glorias carnales en la Llanura de Asfodel.

A diferencia de los mitos comunes sobre el Cielo y el infierno, el Hades no era un lugar de tormento eterno ni un paraíso. Se decía que tres figuras se encargaban de juzgar a los espíritus neófitos, aunque no se tiene muy claro cual era el resultado de tales juicios. Las únicas entidades que sufrían tormento eran los Titanes, encerrados en el Tártaro, un abismo vacío y oscuro, vigilado por los Hecatonquiros (gigantes de cien brazos) como castigo de haber desafiado a Zeus y a los otros dioses. Además, unos pocos mortales favorecidos por los dioses escapaban de la existencia fantasmal a la que estaban destinados en la residencia de Hades. Se decía que estos mortales habían sido enviados a una especie de Oasis en el Hades llamado Las Islas de los Bienaventurados o el "Elíseo". Allí gozaban de la inmortalidad, disfrutando los placeres de la vida sin necesidad de trabajar. Nunca se explicó como se podía ganar el favor de los dioses.

Ahora bien, pasemos a señalar los paralelismos, similitudes y analogías entre la mente inconsciente y el Hades. Hades, el dios, representa nuestro ser en las profundidades ocultas y desconocidas de nuestra mente, como una figura arquetípica. Supongo que por esta razón se le llama "el dios de las profundidades". Nadie puede ver en nuestras mentes, nadie puede sondear su profundidad... ni siquiera nosotros mismos; la mente es una entidad invisible en sí misma. Aún los psíquicos, o quienes dicen "leer la mente", afirman que la PES (Percepción Extra-Sensorial) existe de verdad, y te dirán que no pueden percibir exactamnete lo que estás pensando. Que sólo alcanzan a tener una visión muy difusa de tus procesos de pensamiento. Hades, el lugar, vendría siendo la mente inconsciente. Los espíritus del Hades son nuestros pensamientos, deseos, fantasías y sueños. No son reales, no son de carne, pero existen, como fantasmas que son, en el Valle de Asfodel —es decir, nuestra mente. Cuando Freud hablaba del aparato psíquico, lo clasificó en tres partes; el Ello, el Yo y el Super-Yo. El Ello contiene nuestras necesidades más primitivas —sexo, alimento, excreción y calor. El Ello se rige por el Principio del Placer, es decir, la necesidad de gratificación inmediata. Por supuesto, tal cosa no es posible a toda hora, por lo que el Ello satisface tal demora con el cumplimiento de deseo —la construcción de fantasías que tienen como objetivo satisfacer dicho deseo.

Por otro lado, tenemos la definición de Jung del Inconsciente Colectivo, que es la parte de la mente que contiene los arquetipos, los cuales son presentados en diversas formas y motivos, y deben su existencia a la herencia, no a las experiencias empíricas. Desde un punto de vista Jungiano, podríamos referirnos al Ello como la "Sombra", siendo la Sombra una encarnación arquetípica de la naturaleza carnal y creativa del hombre. Combinemos los dos conceptos, y tendremos como resultado la esencia del Hades, un lugar en el que de donde no sólo provienen nuestros deseos, sino un lugar que nos muestra nuestors conceptos psicológicos más básicos. Individualmente, el Hades, esto es, el lugar, contiene los arquetipos innatos, fantasías, recuerdos, etc. de nuestra mente y es, en esencia, el Inconsciente Colectivo. Hades, el Dios Oscuro, actúa como el gran motivador y director de los componentes de este gran espacio; es nuestra voluntad, nuestra autoconciencia, y es el Ello, tal como lo dije antes. Trabajan juntos a través del Yo para conseguir lo que deseamos y asegurar nuestra supervivencia. Si nuestros deseos son satisfechos, la experiencia irá a las Islas de los Bienaventurados, inmortales para siempre y salvadas de una existencia incorpórea, una no-existencia. Si fallamos en el intento, tal experiencia se perderá en el Tártaro —perdida y condenada a un lugar vacío de tormento, culpa, y de anhelar lo que pudo haber sido. El Hades es como el Inframundo de la psique, un lugar tenebroso, sin luz, donde se conserva la riqueza de nuestra mente. El viaje a su interior es de temer, pero al mismo tiempo, frctífero y recompensante... aunque a veces peligroso.
Abriendo Las Puertas del Hades en la Cámara Ritual
"Porque este foso infernal jamás mantendrá encadenados espíritus celestiales..."
—John Milton, El Paraíso Perdido


Nuestro propósito en la Cámara Ritual es el de exorcizar y ejercitar todas nuestras emociones reprimidas y aplicarlas de manera positiva. Hablando de manera metafórica, debemos sacar los espíritus del Valle de Asfodel, burlar a Cerbero, y darles la oportunidad de manifestarse a sí mismos en nuestra carne. Pero primero necesitamos "apagar" el Yo por un momento, para que el proceso funcione. Cómo podemos conseguir tal cosa? Demos un vistazo a algunas metáforas. La figura griega de Psique, que no debe confundirse con la mente, necesitaba un ungüento de belleza de Perséfone, como un desafío de Venus, es decir, Afrodita, quien estaba sumamente disgustada por el hecho de que su hijo Eros, o Cupido, se había enamorado de ella. Orfeo, cuya esposa Eurídice murió trágicamente debido a una mordedura de serpiente, rogó para que su amor pudiese volver de la mansión de Hades. Ambos personajes lograron lo que se proponíanasustando a Cerbero, valiéndose de métodos sencillos, que también podemos utilizar. Psique llevó pasteles de miel para dar de comer a la bestia y para entretenerlo y amansarlo, Orfeo tocó una hermosa música. Estos dos elementos representan estimulación física para la mente, que puede ser fácilmente utilizada en la Cámara Ritual. Si hasta ahora no has entendido, Cerbero representa las inhibiciones y los pensamientos negativos que nos alejan de nuestros deseos e indulgencias. Cerbero es la descripción que da Freud del Yo.

En otras palabras, el Yo entiende que las demandas y exigencias de gratificación inmediata que le hace el Ello no pueden ser satisfechas. El Yo se rige por el Principio de Realidad —actuará, de acuerdo a la realidad circundante, como mediador entre la realidad y el Ello, aplicando mecanismos de defensa, de represión y pensamientos negativos mientras al mismo tiempo desarrolla ciertas estrategias para satisfacer las demandas del Ello. Para que la cámara ritual pueda ser una "cámara de descompresión intelectual", necesitaremos distraer al Yo temporalmente.

En el área de programación neurolingüística hay una técnica que se llama "anclaje"(?). Consiste básicamente en asociar cierto estado mental, como la felicidad o la excitación, con cierta estimulación física específica. Todas las personas son diferentes y algunos individuos responden mejor que otros a sonidos que a imágenes, a imágenes que a sensaciones, etc. Para que ésto de resultado, debes saber a qué respondes mejor. Por ejemplo, piensa en las últimas vacaciones que tomaste. Ahora, no te enfrasques mucho en lo que hayas hecho; en lugar de eso, piensa en las sensaciones que más disfrutaste. Supónte que hubieras ido a la playa... ¿te gustó el sonido de las olas? ¿Fue acaso la sensación del sol sobre tu piel? ¿O te refrescó el aroma del aire salado? El propósito del "anclaje" es ponerte en un estado mental específico bajo el cual sea más conveniente que entres en la Cámara Ritual. Si la sensación más agradable fue tu sentido del olfato, deberías de utilizar cierto aroma, perfume, incienso, ambientador, etc, que te resulte placentero. Si eres una persona que responde mejor a los estímulos auditivos, podrías hacer una selección de la música que encuentres más estimulante. Si de repente te das cuenta que las sensaciones que más predominaban eran las visuales, usa imágenes u otro tipo de estímulo parecido. Mi consejo es que las dividas en tres categorías para aplicaciones específicas en rituales de deseo, destrucción y compasión respectivamente. A medida que los comienzes a aplicar, te darás cuenta que cada vez que huelas ese aroma, escuches ese sonido, o veas esa imagen, comenzarás instantáneamente a entrar en ese estado. En efecto, Cerbero será distraído, permitiendo que esos espíritus comienzen a emerger del Inframundo, el Inconsciente, y asciendan a través de acciones irrealizadas.

Digamos por ejemplo que haces un Ritual de Compasión, para ti mismo, para conseguir dinero. Necesitas $20.000 pesos (o cualquiera que sea la cantidad y el equivalente monetario, en mi caso, hablo de pesos colombianos) para ir el mes entrante a un concierto. Utilizando los estímulos adecuados, entrarás en un estado de trance emocional y casi al final del Ritual, sientes que tuvo éxito. La semana siguiente sales a caminar, y de repente te encuentras con un amigo que te debía dinero. ¿Cómo sabías que iba a estar ahí? ¿Y en ese preciso momento? Conscientemente no lo sabías, pero el Inconsciente ya es otra cosa. Tal vez sintió algo y te impulsó a que te dieras un paseo, o que caminaras un rato, o que fueras en esa precisa dirección. El ritual tuvo éxito, eso es lo que importa, y además estamos utilizando técnicas que aún no son entendidas del todo por la ciencia.

La mente inconsciente no sabe lo que es real y lo que no, esa es la clave para la visualización de mi próximo tema. Mucha gente exitosa visualizan las cosas una y otra vez para practicar en caso de que se presenten situaciones deseadas o previstas para un futuro. El famoso francés Napoleón Bonaparte utilizaba esta técnica antes de cada batalla. Nadie puede dudar de que tenía mucho talento para comandar sus tropas, hasta la Batalla de Waterloo, pero bueno, no se puede ser rey para siempre, ¿verdad? Jugadores de fútbol, boxeadores, y especialmente quienes están envueltos en técnicas de ate marcial también aplican éstas técnicas. También podemos utilizarlas en la Cámara Ritual. Si no eres muy imaginativo, trata de usar una efigie o muñeco a la hora de ejecutar un Ritual de Destrucción; para los Rituales de Deseo te puedes servir de una foto de tu objetivo o tal vez algo más que inspire un estado extremo de excitación. Mi punto es el siguiente: utilizando este tipo de estimulación tan personal y subjetivo, podemos abrir las puertas del Hades de par en par y no hay nada que Cerbero pueda hacer para detenernos!
Arquetipos del Ritual de Destrucción
"...Y abrió el pozo del Insondable Abismo, y se levantó una gran humareda como la de un inmenso horno, y el sol y el aire quedaron oscurecidos por el humo del Abismo..."
— Apocalipsis 9:2 —

El propósito del Ritual de Destrucción es hallar nuestro medio de venganza contra nuestros oponentes. Enfocamos todas nuestras reservas de odio, rabia y cólera en el breve momento de un irrefenable soliloquio lleno de desprecio. Esto dirige nuestro poder interior a un "hechizo" o "maldición" hacia nuestro enemigo En los dominios de Hades existían entidades conocidas como las Erinnias. Eran espíritus femeninos invocados por medio de maldiciones proferidas por un sujeto que se sintiera ofendido, golpeando el terreno en el que se hallara en el momento. Los Romanos las llamaban Las Furias, y casi siempre se les representaba como si fuesen una maldición personificada. Némesis, la diosa de la retribución, es asociada con ellas frecuentemente y sus funciones se confundían con las de las Erinnias. Nadie podía escapar de la justicia retributiva divina de Nemesis, y era ella quien repartía la buena y la mala fortuna entre los mortales. Para las pocas almas condenadas en el Hades, las Erinnias se convirtieron en las torturadoras utilizadas por el Dios Oscuro, y podemos utilizarlas aprpiadamente contra nuestros propios condenados. Durante el Ritual de Destrucción nos convertimos por un momento en el Dios Oscuro y Nemesis y las Erinnias están a nuestra disposición. Utilizaremos estos arquetipos como agentes destructores. En nuestro interior más profundo, son la verdadera representación simbólica de esos sentimientos. Para activarlos necesitaremos la estimulación apropiada para amplificar los sentimientos de odio que experimentamos en nuestro interior. LaVey recomienda como herramienta efectivas descripciones literarias detalladas del fin de nuestra víctima, dibujos y muñecos de vudú —o lo que se le parezca. Recomiendo personalmente música lo más densa y estresantea posible, a buen volumen y con un ritmo rápido de fondo.
Arquetipos del Ritual de Compasión
"Enviad ese mensajero de voluptuosos deleites, y que las visiones obscenas de mis deseos más oscuros tomen forma en mis actos y hechos futuros"
— Anton LaVey The Satanic Bible

Los Rituales de Deseo y Compasión están diseñados para atraer compañeros sexuales estimulantes y ayudar amigos, o a ti mismo, en tiempos de necesidad, respectivamente. Nuestra compasión y sentimientos se vierten en el Ritual de Compasión, nuestro deseo y fervor sexual se hallan en el Ritual de Deseo. Para los propósitos de este tipo de Rituales llamaremos a las Gracias para el Ritual de Compasión, y a Eros para el Ritual de Deseo. Las Gracias son muchas, son la personificación de la belleza y la gracia. En muchas ocasiones estas figuras otorgan cualidades bellas y gentiles en la persona para la cual se hizo el ritual. En el Ritual de Compasión buscamos en nuestro interior para activar este arquetipo ya sea en un amigo o en nosotros mismos. A través de esta forma o molde buscamos la ayuda de la mente inconsciente de una manera positiva.

Soy consciente de que Eros no suele ser identificado con uno de los habitantes del Inframundo. Pero para los propósitos del Ritual de Deseo, es el arquetipo más apropiado (junto con Dionisio y Pan). Eros, también conocido como Cupido o Amor, es el dios del Amor (y a veces de la lealtad). Suele ser representado como un joven dios y arquero con flechas de punta de oro. Se decía que era una de las principales fuerzas del Universo (supuestamente fue creado durante la concepción del Universo), y suele representársele con los ojos vendados, lo que refleja los efectos "cegadores" del "amor", o como decimos, del deseo. Las flechas que poseía tenían tal poder que podían hacer que los mismos dioses cayeran bajo su hechizo. Estoy seguro que muchos de nosotros estaría de acuerdo en que el deseo viene antes que el amor, pero en la sociedad de hoy, la mayoría de personas niega tal sentimiento y en su lugar, lo atribuyen a un "acto de amor". Por lo tanto, debemos lanzar nuestras propias flechas desde la mente inconsciente. Así estaremos enfocando esa energía libidinal a nuestros propios intereses sexuales. Las figuras de Pan y Dionisio pueden utilizarse en lugar de Eros, dependiendo de los efectos a largo plazo deseados del éxito de tal encuentro. Creo que las estimulaciones para este tipo de Ritual son muchas, sin embargo, depende de las preferencias personales...
La Conexión Pan—Hades—Satán
"He aquí que ofrezco a Pan, amigo de los pastores, mi preciado cayado"
Macedonio, El Viejo Pastor


Creo que, con demasiada frecuencia, veo a nuestro apreciado símbolo, Satán, asociado con la figura griega de Pan. Sí, Pan, el gran dios que era mitad humano y mitad cabra, de quien se cree que Satán es el equivalente. Es frecuentemente asociado con la fertilidad y el deseo pero también le han sido conferidos otros atributos naturales.

Dios pastor de Arcadia en un principio, hay una confusión acerca de su origen, y existen diversas versiones de los mitos que lo rodean. En las versiones más recientes acerca de su nacimiento, se nos dice que su madre se horrorizó tanto por su apariencia que escapó corriendo, y el bebé fue adoptado por Hermes. Su nombre significa "El Que Alimenta" y suele ser visto tocando su siringa en los bosques, rodeado de ninfas. Su reputación sexual era la de un amante ardiente e insaciable que perseguía y asustaba ninfas y sus relatos son bastante cómicos.

Pan nunca fue tenido como un dios malo, de hecho fue reverenciado después por los Atenienses. Pan fue bastardizado después por las religiones Judeo-Cristiana y así contribuyó a la concepción moderna de Satán. No hay duda que la representación mas corriente de Satán es la de un chivoo una serpiente, y es fácil ver por qué Pan ha sido relacionado con él. El Satanismo es una religión natural que celebra las tendencias que poseían dioses como Pan. Pero me pregunto a mí mismo "¿es una representación simbólica adecuada para nuestro entendimiento e interpretación de Satán?"

Ciertamente no! Satan, de acuerdo a los Satanistas, y no a las creencias Judeo-Cristinas, es concebido como una fuerza oscura o un arquetipo Jungiano. No me suscribo mucho a la teoría de la fuerza oscura en la naturaleza. Creo que si hay una fuerza oscura, reside en el lugar de la creación, es decir, en la mente. Sí, La Naturaleza tiene sus propias fuerzas, pero etiquetarlas como oscuras o no, es un concepto bastante limitado. La mente, la mente el Inconsciente, es nuestro Inframundo personal y el reino de este dios Hades. Plutón, su nombre eufemístico, es mencionado al recitar los Nombres Infernales. Es un dios cruel y despiadado, pero no es maligno ni está lleno de odio. Nuestras energías biológica, instintual, emocional y sexual básicas surgen de ese abismo cognitivo. Bien adentro es donde encontramos nuestro lado sombrío, debemos llegar a una especie de acuerdo con él y ejercitarlo para mantener un estado mental completo y saludable. Este Inframundo, la inconsciencia, es el plano psíquico donde se manifiestan las cosechas, o frutos de nuestro ritual. No es Pan el que rige esta dimensión interior... pertenece por derecho propio a Hades y sus súbditos. Por lo que creo en Satán más como un arquetipo Jungiano, específicamente el arquetipo de la "Sombra", y creo que su poder, es decir, MI poder, viene desde adentro. En este ensayo he elucidado, según creo, que Hades es también el arquetipo de la mente interna y de su poder, por lo tanto, creo que si alguna figura griega debe ser comparada con Satán, para nuestro propósito, ésa debe ser Hades.
Los Peligros de los Rituales Satánicos
"Tened presentes éstas reglas —o en cada caso veréis que vuestros deseos se vuelven contra vosotros, lo cual os perjudicaría, en lugar de ayudaros!"
—Anton Szandor LaVey —The Satanic Bible

Al igual que cualquier otro ejercicio o experimento en la cámara ritual que tenga que ver con la mente, existen ciertos peligros inherentes. Todo psicólogo, y hasta LaVey, han advertido esto. Para aquellos que entran en el Hades, según los mitos griegos, la vida no volvía a ser la misma. Uno no se puede aventurar en el reino del inconsciente y mantener una inmutabilidad. Esto no es decir que sea malo, de hecho, si se hace corectamente, nos daremos cuenta que frecuentemente tendremos resultados positivos. Sin embargo, también habrá individuos que tropezarán en sus intentos y sufrirán las consecuencias egativas en su interior. Antes que nada, déjenme llevarles de regreso a la aventura de Psique en el Inframundo.

Utilizando los buenos consejos que se le dieron, Psique logró obtener el ungüento de belleza de manos de Perséfone e intentó escapar del Hades sana y salva. Había pasado la última prueba impuesta por Venus y regocijándose en su victoria, decidió abrir la caja. A medida que abría la caja, un sueño como de muerte la invadió y se apoderó de ella. Afortunadamnete, Eros llegó a su rescate y logró hacer retroceder la niebla de regreso a la caja. ¿Y qué le ocurrió a Orfeo, el músico? Orfeo logró persuadir a los gobernantes del Inframundo para que le dejaran llevar a Eurídice de vuelta con una condición —que no mirara hacia atrás durante su viaje de regreso. Con su dulce música, derritió los corazones de hielo de los regentes Subterráneos. Temiendo que su esposa no lo hubiera estado siguiendo, miró hacia atrás. Cuando sus ojos la vieron, ella se comenzó a desvanecer instantáneamente hasta quedar en su estado anterior de sombra. A pesar de los intentos que posteriormente llevó a cabo, siempre fue rechazado, y jamás se le volvió a permitir la entrada.

¿Qué nos dicen estas historias? En cada caso, el protagonista salía victorioso al lograr su objetivo pero cuando llegaba al final, fracasaba, o sufría efectos nocivos posteriores. Cada uno rompió reglas importantes en lo que se refería a su interacción con el Inframundo, y es por esto que estos relatos los podemos ver como parábolas. Podemos aplicar las mismas reglas, ya que nos advierten de las consecuencias perjudiciales de la duda, la negación, la culpa. En el caso del pobre Orfeo, no sólo negó inadvertidamente su poder, sino que lanzó a su interior la sombra de la duda. Creo que LaVey lo expuso mejor en las "Reglas de la Tierra"; "Reconoce el poder de la magia si la has empleado exitosamente para obtener tus deseos. Si niegas el poder de la magia después de haberla utilizado con éxito, perderás todo lo que has conseguido". Es un imperativo que no sintamos culpa ni remordimiento del resultado de nuestros rituales. Si esto llegase a pasar, activará nuestros mecanismo internos de culpa y lo más seguro es que sufriremos de culpa, con lo que el trabajo mágico que hayamos desarrollado se volverá en contra nuestra. Hasta puede que nunca más seamos capaes de obtener un resultado satisfactorio de nuevo, como fue el caso de Orfeo. La culpa es característica de las religiones Judeo-Cristianas, no del Satanismo. Cualquier remordimiento que tengamos deberá ser aplicado a nuestro comportamiento para enfrentar situaciones de naturaleza similar en un futuro o redireccionando la situación con la persona a la cual hemos hecho mal. No tiene lugar en el ritual, ni se puede manifestar en ninguno de los eventos en los que se haya influenciado.

La Reflexión, o introversión, puede convertirse en una trampa si se lleva demasiado lejos. Me recuerda un ensayo publicado por LaVey en "The Devil's Notebook", donde LaVey anota: "Si algo 'se te sale de las manos' es una razón más para que no te vuelvas a preocupar por ello. Esto puede relacionarse, por ejemplo, a un sentimiento ambivalente hacia el sexo, justo después de una experiencia sexual exahustiva y reconfortante" Vagar por el Hades por mucho tiempo, o de manera muy frecuente es desasociarse o desligarse de la realidad. El Dr. Jung hizo ests observaciones cuando aconsejaba a sus pacientes que dieran un "viaje" o un paseo por su interior. Se dio cuenta que los pacientes que eran más receptivos a la idea de tomar estos viajes, eran los que estaban más "desintonizados" de la realidad. Cuando se deja el reino de Hades es necesario beber de las aguas del Leteo, el río del olvido, antes de proceder a salir. Debemos salir paso a paso, sin mirar atrás. Es decir, al salir de la cámara ritual, déjalo todo en la cámara ritual Si de repente sientes que te falta otro trabajo, o que hay uno más en proceso, entonces, descansa, reagrupa tus pensamientos, y vuelve. Pero cuando salgas de ése túnel, y las puertas estén cerradas, déjalo en lo más profundo de tu mente, en la mente inconsciente y que se manifieste por sus propios artificios.
Conclusión
— El Lenguaje de Hades —
"Sin embargo, tales símbolos culturales retienen mucho de su numinosidad o "hechizo" original. Se es consciente de que pueden evocar una profunda respuesta emocional en algunos individuos, y esta carga psíquica hace que funcionen de forma perjudicial"
Dr Carl Jung —El Hombre y Sus Símbolos

Durante la noche, cuando te encuentres a salvo y bajo el velo de Nyx, los engendros del Inframundo te hablarán. Pero su lenguaje es difícil de comprender, un lenguaje que está sin el beneficio de la vigilancia del Yo, y no está organizado razonablemente. Quien te dice todas estas psico-incoherencias no es otra que la diosa Hécate, ella es la mediadora de lo que es dicho por el Inframundo Inconsciente. Normalmente se le asocia con la fertilidad, la magia, y y es el símbolo de las encrucijadas. Pero lo que es menos conocido es que era representada acompañada de cucarachas y que sus ofrendas consistían en basuras y desperdicios. Depositada en las encrucijadas al anochecer, estos desechos eran considerados sagrados. Para nuestra mente, estos desperdicios representan los residuos de nuestras experiencias pasadas, sueños dirigidos, y pensamientos fragmentados. Vienen a Hécate, que es la gran consumidora y regurgitadora de esta basura cognitiva.

Hecate defeca el producto durante nuestros sueños y aparece frecuentemente como un conjunto de símbolos los cuales, a simple vista, somos incapaces de comprender. Por medio del análisis e interpretación de los sueños podemos, en consecuencia, revelar deficiencias en nuestra vida y los métodos apropiados para corregirlos. Pero el aspecto importante en el contexto de este ensayo no es lo que dicen los sueños o cómo podamos interpretarlos, sino que lo que realmente importa es el lenguaje de la mente inconsciente. Al lenguaje de la simbología interna, no solo no podemos escucharlo, sino que también podemos utilizarlo en nuestro propio beneficio. Durante el ritual, nos damos cuenta que eso es precisamente lo que estamos haciendo -hablándole a la mente a través de la realización y simbología del ritual. La mente inconsciente leerá y entenderá los significados subjetivos que se hallan tras él, y toma su propio curso de acción teniendo en cuenta tus deseos arbitrarios. Creo que es importante mantener comunicación con ésa parte de la psique y que el ritual es una manera natural, arcaica y saludable de hacerlo. Sin el exorcismo adecuado, estas sombras encerradas en el Inframundo puede conducirnos a un colapso en nuestra energía psíquica relejándose en formas irrazonables de represión. Todos tenemos nuestra propia manera de ritualizar, bien sea a través de la Magia Mayor, el arte, los juegos de rol, idiosincracias personales, juegos, o cualquier otro medio que hallemos placentero. Mientras más importancia le demos a nuestra magia, etaremos más sintonizados con y tendremos más control de un poder superior —el poder de la mente.

Fuentes — Los Libros Que Me Inspiraron A Escribir Ésto
The Satanic Bible —Anton Szandor LaVey
The Devil's Notebook —Anton Szandor LaVey
El Sueño y El Inframundo —James Hillman
El Manual Meridiano De Mitología Clásica —Edward Tripp
Ranas y Príncipes —Programación Neuro-Lingüística —Richard Bandler y John Grinder
TRANCE-formaciones: Programación Neuro-Lingüística y la Estructura de la Hipnosis —Richard Bandler y John Grinder
El Jung de Bolsillo —Carl Gustav Jung (Editado por Joseph Campbell)
El Hombre Y Sus Símbolos —Carl Jung
Varios websites informativos relacionados con las ideas aquí expresadas.
©1998 por Paul Dunphy, aka DevilPaul. Traducido al español por Tezcat
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Hacia una Psicología del Mal —Daniel Meléndez—

"Gran parte de la historia de la humanidad puede explicarse, si no justificarse, por el conflicto entre la gente de baja inteligencia (que consideran objetiva la diferencia enttre el Bien y el Mal) y la gente de alta inteligencia (que consideran subjetiva la diferencia entre el Bien y el Mal." —Michael Aquino


Según Freud, existe un antagonismo entre el malvado instinto o "pulsión de muerte" (Thanatos) y la bondadosa "pulsión de vida" (Eros). Una especie de duelo en la que el mal siempre termina imperando. Jung, por su parte, "empleó el término [nietzscheano] de "sombra" para referirse a la maldad del individuo y reservó el concepto de "mal" para maldad colectiva". Según éste punto de vista, no debemos buscar el origen de lo patológico, de lo negativo y de lo malo en la cultura sino en la actitud moral del individuo ya que la causa original del mal no radica en la moralidad colectiva pues ésta sólo "se transforma en algo negativo cuando el individuo considera sus mandamientos y prohibiciones como algo absoluto e ignora el resto de sus pulsiones".

En opinión del psicoanalista Rollo May, el término de diablo "es inadecuado ya que proyecta el poder fuera del Yo y abre las puertas a todo tipo de proyecciones psicológicas". Es por ello que May opuso la noción de daimon al símbolo juedo-cristiano del mal cósmico, el "diablo".

El concepto Jungiano de sombra y, más concretamente, el modelo de May de lo daimónico, han abierto el camino que nos conduce a una psicología más comprehensiva del mal.

Durante mucho tiempo los diablos y los demonios han sido considerados como la causa y la personificación del mal. Según Freud, los pueblos aborígenes proyectaron su hostilidad sobre demonios imaginarios. "Es muy posible que el concepto de demonio esté relacionado con la muerte [...] el hecho de que los demonios siempre hayan sido considerados como los espíritus de las personas que acaban de morir testimonian la influencia del duelo en el origen de la creencia de los demonios."

Históricamente hablando, los demonios han servido de chivo expiatorio y de receptáculo de todo tipo de impulsos y emociones amenazadoras e inaceptables. Pero la versión popular y parcial es unilateral de los demonios es psicológicamente simplista e ingenua.

Refiriéndose a la idea medieval de lo "daimónico", Jung dice que "los demonios son intrusos procedentes del inconsciente, irrupciones espontánas de complejos del inconsciente en la continuidad del proceso de nuestra conciencia. Los complejos son comparables a demonios que hostigan nuestro pensamiento y nuestra acción. Es por ello que, en la antigüedad y en la Edad Media, las perturbaciones neuróticas agudas eran consideradas como una consecuencia de la posesión".

Al elaborar su concepto de lo daimónico, Rollo May nos recuerda que el moderno término demonio viene de la antigua noción greiga de daimon, y como tal explica que "lo daimónico es cualquier función natural —como la sexualidad, el erotismo, la cólera, la pasión y el anhelo de poder— que tiene el poder de dominar a la totalidad de la persona. Lo daimónico puede convertirse en el acicate para la creación o en un terremoto destructivo y, con mucha frecencia, en ambas cosas al mismo tiempo. Pero cuando este poder funciona mal y un fragmento termina usurpando el control de toda la personalidad padecemos de una 'posesión daimónica', el término tradicional con el que se denominado a la psicosis a lo largo de la historia. Obviamente, lo daimónico no es una entidad, sino una función arquetípica fundamental de la experiencia humana, una realidad existencial".

Así pues, los daimones eran buenos o malos, constructivos o destructivos, según la relación que la persona sostuviera con ellos. Durante la época helenística y Cristiana se acrecentó la división dualista entre los aspectos positivos y negativos de los daimones. Siguiendo esta línea, hemos llegado en la actualidad, a tener una población celestial dividida en dos campos, los ángeles, encabezados por Dios, y los diablos, aliados de Satán.

Quienes siguen perpetuando esta dicotomía artificial no alcanzan a comprender que es imposible conquistar a los llamados diablos y demonios destruyéndolos sino que, por el contrario, debemos aceptarlos y asimilar lo que simbolizan en nuestro Yo y en nuestra vida cotidiana.

Aunque existen importantes similitudes entre el concepto de sombra y el de daimónico existen, no obstante, considerables diferencias entre ellos. La revitalización del modelo de lo daimónico realizada por May constituye un intento de contrarrestar y corregir e dogmatizmo, deshumanización, mecanización y abuso que ha hecho la moderna psicología profunda del concepto jungiano de sombra y de su tremenda significación psicológica con respecto a la naturaleza de la maldad en el ser humano.

Cuando nos ponemos de acuerdo con lo daimónico, es decir, cuando asumimos nuestros "demonios" internos —simbolizados por aquellas tendencias que más tememos y rechazamos— los transformamos en útiles aliados, en energía psíquica renovada y apta para los propósitos más constructivos.

El problema del Mal en la actualidad

El mito cristiano permaneció inexpugnable durante todo un milenio hasta que en el siglo XI comenzaron a advertirse los primeros síntomas de una transformación de la conciencia. A partir de ese momento, la inquietud y la duda fueron en aumento hasta que, a fines del segundo milenio, vuelven a percibirse los atributos de una catástrofe mundial que amenaza a la conciencia. Ésta amenaza consiste en una hipertrofia de la conciencia —una hubris, en otras palabras— que puede resumirse en la frase: "No hay nada superior al hombre y sus hazañas". El mito Cristiano ha perdido su trascendencia y, con ella, ha desaparecido también la noción de la totalidad ultramundana propuesta por el Cristianismo.

A la Luz sige la oscuridad, la otra cara del Creador; y éste proceso ha alcanzado su punto culminante en el siglo XX. Esta emergencia del mal, cuya primera erupción violenta tuvo en Alemania, coloca al Cristianismo frente al Mal (representado por la injusticia, la tiranía, la mentira, la esclavitud) y la opresión de la conciencia) y revela hasta qué punto el Cristianismo ha sido socavado en el siglo XX. "El mal ya no puede seguir justificándose con el principio de la privatio boni [ausencia del bien] y se ha convertido en una realidad determinante que ya no puede eliminarse del mundo por medio de una simple paráfrasis. A partir de ahora debemos aprender a controlarlo porque va a permanecer junto a nosotros aunque, de momento, resulte difícil concebir cómo podremos convivir con él sin experimentar sus terribles consecuencias".

Permanecer en contacto con el mal supone el riesgo de sucumbir a él. Sin embargo, ya no podemos seguir sucumbiendo, ni siquiera al bien. Un bien en el que "caemos" deja de ser un bien moral. No se trata de que se convierta en algo malo sino de que el mismo hecho de un de sucumbir puede generar todo tipo de problemas. Cualquier forma de adicción —ya se trate de la adicción al alcohol, a la morfina o al idealismo— es mala. Debemos dejar de pensar en el bien y el mal como términos absolutamente antagónicos. Debemos dejar de lado el criterio de la acción ética que considera que el bien es un imperativo categórico y que podemos soslayar el llamado mal. De este modo, al reconocer la realidad del mal necesariamente relativizaremos al bien y al mal y comprenderemos que ambos constituyen paradójicamente dos mitades de una misma totalidad.

En la práctica esto significa que el bien y el mal dejan de ser incuestionablemente evidentes y que debemos caer en cuenta de que es nuestra propia valoración la que los hace reales.

Es imposible eludir el tormento de la decisión ética. No obstante, por más extraño que pueda parecer, debemos ser lo suficientemente libres para evitar el bien y para hacer el mal si nuestra decisión ética lo requiere así. Dicho en otras palabrs, no debemos caer en ninguno de los opuestos. En determinados casos el código moral se abroga y la decisión ética se deja en manos del individuo. Sin embargo, el individuo suele ignorar totalmemte su propia capacidad de elección y busca ansiosamente en el exterior normas y reglas que puedan orientar su conducta. Gran parte de la responsabilidad de ésta situación reside en la educación, orientada exclusivamente a repetir viejas generalizaciones pero totalmente silenciosa respecto a los secretos de la experiencia personal. De este modo, individuos que ni viven ni vivirán jamás de acuerdo a los ideales que proclaman, enseñan todo tipo de creencias y conductas idealistas sabiendo de antemano que nadie va a cumplirlas y, lo que es todavía más grave, nadie cuestiona siquiera la validez de este tipo de enseñanza.

Para obtener una respuesta al problema del mal, es absolutamente necesario el autoconocimiento, es decir, el mayor conocimiento posible de la totalidad del individuo. Debemos saber claramente cuál es nuestra capacidad para hacer el bien y cuántas vilezas podemos llegar a cometer. Si queremos vivir libres de engaños e ilusiones debemos ser lo suficientemente conscientes como para no creer ingenuamente que el bien es real y que el mal es ilusorio y que ambas fuerzas forman parte de nuestra propia naturaleza.

La Cristiandad sigue sin contestar a la antigua pregunta gnóstica: "¿De dónde proviene el mal?" y la cauta insinuación de Orígenes de la posible redención del Mal sigue siendo calificada como herética. Hoy nos vemos a reformular esta pregunta pero seguimos con las manos vacías, desconcertados y confusos y ni siquiera podemos explicarnos que —a pesar de la urgencia con la que precisamos— no existe ningún mito que pueda ayudarnos.

De la misma manera que el Creador es completo también lo es Su criatura, Su hijo. El concepto de totalidad divina es global y nada pude separarse de Él. No obstante, sin ser conscientes la totalidad se escindió y de ésa división se originó el mundo de la luz y el mundo de las tinieblas. El cristianismo perpetuó posteriormente esta escisión metafísica. Satán —que en el Antiguo Testamento pertenecía todavía al entorno próximo a Jehová— constituyó a partir de entonces el polo eterno diametralmente opuesto al mundo divino.

Sólo podremos construir comunidades basadas en la honestidad y el reconocimiento de las limitaciones humanas y descubrir la auténtica vida espiritual cuando recuperemos las proyecciones de sabiduría y heroísmo que habíamos depositado sobre los demás.

El Mal y la Religiosidad

Uno de los objetivos fundamentales de la religión es, y siempre ha sido, el de definir a la sombra, enfrentar el mundo de la luz al mundo de la oscuridad, y dictaminar la conducta moral de sus acólitos. Toda religión tiene su manera peculiar de escindir la totalidad en Bien y Mal, y cuanto más afilado es el instrumento que se utiliza, más específicos sn los dieales éticos que prescribe. En el Antiguo Testamento, Isaías nos dice: "¡Ay de aquéllos que llaman bien al mal, que confunden la oscuridad con la luz y la luz con la oscuridad, que toman lo amargo por lo dulce y lo dulce por lo amargo... porque contra ellos se dirigirá la ira del Señor!"

En un Universo dividido entre el blanco y el negro, el camino de lo correcto y el camino de lo equivocado, se dirigen en direcciones completamente diferentes que pueden conducirnos a los cielos o llevarnos por el contrario a las profundidades de los infiernos. Los creyentes de este tipo de religión afirman que debemos elegir entre uno u otro sendero. En palabras de Bob Dylan: "Debes servir a alguien. Puede ser el Diablo o el Señor, pero debes servir a alguien".

También hay quienes reconocen la relación existente entre el Lado Oscuro y el Lado Luminoso, y aceptan la relatividad del mundo humano. Según Maimónides: "la maldad sólo lo es en relación a algo". Las fuerzas parejas del Bien y del Mal, de la Luz y la Oscuridad, aparecen, con pequeñas variaciones en casi todas las tradiciones.

Según las tradiciones —ocultas hasta hace muy poco tiempo— místicas y esotéricas (de sufís, alquimistas y chamanes) la sombra no es una realidad objetiva y externa, sino que por el contrario son energías internas mal compendidas y por consiguiente mal encausadas. Como señala Joseph Campbell: "Quien es incapaz de comprender a un dios lo percibe como un demonio".

Para los místicos, en cambio, el bien y el mal se asientan en nuestro interior. Es por ello que sus enseñanzas no apuntan a prescribir una moral sno que tan solo aspiran a ofrecernos fórmulas para llevar a cabo el trabajo espiritual. En este contexto, una determinada práctica meditativa o una ceremonia chamánica puede ayudar al individuo a armonizar una energía dañina, como la rabia o la lujuria, y reencausarla hacia el lugar que le corresponde en nuestro mundo interno.

Las tradiciones ocultas suelen tratar a la sombra con una mezcla de respeto y de cautela, porque la sombra es una figura clave a la que no podemos dejar de tener en consideración. En términos Jungianos, podríamos decir que los practicantes de la magia negra han invertido la polaridad blanco / negro y están poseídos por el arquetipo de la Sombra. Sólo a la luz de lo anterior es posible comprender la devoción diabólica de Anton LaVey.

Tal vez si descubrimos nuestra proclividad hacia la magia negra satánica podamos conquistar los miedos irracionales que paralizan nuestra voluntad y nos impiden enfrentarnos y relacionarnos con el Diablo. Quizás el terror de Hiroshima —con sus epantosas secualas para la Humanidad— puedan permitirnos vislumbrar la monstruosa silueta de nuestra diabólica sombra.

Cada nueva guerra pone en evidencia nuestros rasgos más diabólicos. Hay quienes llegan incluso a afitrmar que la guerra cumple precisamente con la función de revelar —y recordar— a la humanidad su enorme potencia para el mal de un modo tan crudo que no nos quede más remedio que tomar conciencia de nuestra propia sombra y establecer contacto con las fuerzas inconscientes de nuestra naturaleza interior. Según Alan McGlashan, por ejemplo, la guerra "es el castigo por la incredulidad del ser humano con respecto a las formas que moran en su interior".

Paradójicamente, sin embargo, a medida que la vida consciente del ser humano se torna más "civilizda" su naturaleza animal se declara en guerra y se vuelve más salvaje. A este respecto dice Jung:

"...las fuerzas instintivas reprimidas por el hombre civilizado son muchísimo más destructivas —y por consiguiente más peligrosas— que los instintos del primitivo que vive de continuo en estrecho contacto con sus aspectos negativos. En consecuencia, ninguna guerra pasada puede competir —en cuanto a su colosal escalada de horrores se refiere— con las guerras que asolan hoy a las naciones civilizadas..."

Jung continúa diciendo que la imagen tradicional del diablo —mitad hombre mitad bestia— "describe exactamente los aspectos más siniestros y grotescos de nuestro inconsciente con el que jamás hemos llegado a conectar y que, por consiguiente, ha permanecido en su estado salvaje original".

Si examinamos más de cerca ese "hombre-bestia" que se nos muestra en la figura del Diablo, descubriremos que en él no hay ninguna parte que destaque sobre las demás. Lo que a muchas personas les parece detestable es el absurdo conglomerado de rasgos tan dispares. Este agregado irracional atenta contra el mismo orden de las cosas y socava el esquema cósmico sobre el que descansa nuestra visión de la vida. Afrontar esta sombra significa afrontar un miedo que no solo espanta al ser humano, sino que aterra a la misma Naturaleza.

Pero esa extraña bestia que todos llevamos en nuestro interior y a la que proyectamos como Diablo es, después de todo, Lucifer. Y según el mito, Lucifer sigue siendo un ángel —aunque haya caído— el Portador de Luz y, como tal, nos ofrece beber de las fuentes del Conocimiento. Es imprescindible, pues, que aprendamos a establecer contacto con él.

                                                     © 2000 por Daniel Meléndez
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viernes, 19 de junio de 2015

Pioneros del satanismo

El divino Marqués

Durante la Ilustración existió una fuerte tendencia a cuestionar todo, especialmente a la religión, que era vista por los filósofos de la época como un pernicioso conjunto de supersticiones que fomentaba la intolerancia y la ignorancia de las masas, algo que era digno de combatir en Nombre de la Diosa Razón. Fue así como las columnas sobre las que se apoyaba el Cristianismo —la Tradición y las Escrituras— se debilitaban gradualmente, siendo reemplazadas por la Lógica y el estudio analítico de la Historia, que se encargaba de despojar al mito cristiano de toda validez, más aún cuando se veía a la Iglesia como el poderoso aliado de la Monarquía. Altar y Trono eran una dupla que había tiranizado durante mucho tiempo al espíritu libre, y el relativismo ateo de pensadores de la época como Voltaire, Rousseau y Diderot satirizaba, desestimaba y renegaba por igual de Dios, el Diablo, el significado objetivo de bien y mal, las leyes morales y los valores arbitrarios dictados por el Clero.

La negación de un significado objetivo en el bien y el mal dejó tres alternativas a los ateos. Podían buscarle a la ética una base totalmente diferente, como el consenso o las tradiciones legales y constitucionales. Podían argumentar que si bien las pautas son arbitrarias, es socialmente necesario tener alguna. O bien podían declara que estamos verdaderamente libres, de todo valor, de toda moralidad. La mayoría de los filosofadores ateos del s. XIX retrocedió horrorizada ante esa última alternativa. Sin embargo, hubo por lo menos uno que no se intimidó.





Donatien Alphonse François, Marqués de Sade (1740-1814) que le dio su nombre al sadismo [sic], llevó a su conclusión lógica los principios del relativismo ateo. Sade despreciaba por igual al Diablo a Dios y al principio de la naturaleza. La naturaleza, lejos de tener un propósito, o ser ordenada o amable, trata con absoluta indiferencia los problemas de la humanidad. Sonríe ante el éxito del malvado por lo menos con tanta frecuencia como ante los esfuerzos del bueno; más frecuentemente de hecho, pues los malvados poseen la astucia bastante para quedarse con todo cuanto puedan. "El autor del Universo —escribe Sade— es el más perverso, feroz y terrible de todos los seres". O lo sería, si existiera. Porque, según el, no hay ningún Dios, Naturaleza alguna, ningún patrón absoluto de bien o mal, ningún orden intrínseco.


Y en un mundo intrínsecamente relativo y sin valor, argumenta Sade, lo único razonable es buscar placeres personales. Si uno disfruta con la tortura, eso es bueno y está bien. Si a otros no les gusta, no necesitan practicarla, pero no tienen derecho a imponer a nadie su punto de vista. Las violaciones de las así llamadas leyes morales son dignas de todo elogio; demuestran lo artificial de las restricciones que impiden el único bien verificable, el placer personal. La virtud y la ley son fantasías; la misericordia, el amor y la gentileza, perversiones.

Ahora bien, los placeres sexuales suelen ser los más intensos, se les debería buscar sin restricciones por lo tanto. Y en ciertas circunstancias, el crimen resulta más excitante que el sexo; el crimen sexual es el mejor de todos. Los mayores placeres derivan de la tortura, especialmente de niños, y si se humilla y degrada a la víctima, el placer aumenta. El asesinato es un estímulo excelente, en especial si lo preceden la tortura y el abuso sexual. Algunos disfrutan sumando a la intensidad de la experiencia el festín de la carne de la víctima. Sade puede haber exagerado este punto en beneficio del argumento, pero tiene razón para hacerlo así. Si no hay barreras morales, entonces NO HAY barreras morales. Los otros filosofadores, camaradas de Sade en otros sentidos, reaccionaron con repugnancia y horror; estaba revelando las implicaciones lógicas de sus propias creencias. Si Dios y la Naturaleza no existen, si no hay una razón que gobierne el cosmos, entonces no existen pautas absolutas y disponemos de libertad para crear las que nos parezcan mejor.

Sade definió el dilema. O bien existía el mal verdadero o bien no existe. O bien hay fundamentos absolutos para juzgar las acciones o bien no las hay. O bien el cosmos tiene significado o bien no lo tiene. Si la respuesta es no, entonces los argumentos de Sade son correctos, legítimos productos del ateísmo puro, negación de toda razón última del ser. Como Satán, Sade reflexiona en el placer que sentiría si pudiera destruir el cosmos completo, "detener el curso de las estrellas, derribar los globos que flotan en el espacio".

Hay que tener en cuenta que los escritos de Sade, antes que una apología de la violencia, son virulentos ataques frontales a una sociedad pacata, moralizante, que decía defender la libertad y la libre expresión, pero que aún estaba amarrada por siglos de opresión, cuya huella no se ha podido borrar aún. Sade demostró que el ser humano se horroriza ante los alcances de su propia mente, que le tiene pánico a ser libre, porque no sabe qué hacer con su libertad, y que busca en todo momento refrenar, a la bestia indómita que reside en su interior, y que emerge a la menor oportunidad. Sartre decía que el hombre está condenado a ser libre.... pero la verdad es que el hombre le tiene miedo a ser libre, y por ello busca en todo momento "algo" que lo proteja de si mismo..


Esos Diabólicos Soviets!







¿Cuál es el origen del pavor que se desató en Occidente con la aparición del Comunismo? Sabemos que la Unión Soviética, el Primer Estado Ateo de la Historia, despertó los recelos de medio planeta, y sus métodos y técnicas en todas las ramas del saber humano superaron rápidamente a los utilizados tradicionalmente por las piadosas naciones Cristianas. En cuestión de unos pocos años, los soviéticos llevaban la delantera en astrofísica, neurología, investigaciones genéticas, psicología, ciencias exacatas... y pensar que ese era el Imperio del Mal!

Esto alarmaría a cualquiera, ¿no creen? Sin embargo, hay una teoría que, por muy divertida que parezca, no deja de tener cierta validez. ¿Se han dado cuenta ustedes de los nombres increíblemente "satánicos" que tienen los rusos? Puede que se una influencia de las películas de terror Made In Hollywood, pero... ¿en qué piensan ustedes cuando escuchan nombres como Igor, Bela, Boris, Vlad, Radu? ¿piensan en Vlad Tepes, o en Vlad Lenin? ¿Bela Lugosi, o Bela Kun? ¿Boris Karloff, o BorisLysenko?

Si fuera únicamente cuestión de nombres, no sería mayor problema. Pero si tienen un mínimo de curiosidad, y se molestan en buscar fotografías de Vladimir Lenin, Felix Dzerzhinsky, Ivan Yezhov, notarán algo en sus facciones. ¿Notan un cierto parecido entre Lenin, LaVey, el Doctor Fu Manchú y Ming el Despiadado, del planeta Mongo? Las facciones son muy parecidas entre sí; es lo que se llama "facies hermetica" —ojos rasgados, pómulos pronunciados, cejas levantadas, poco vello facial, presente únicamente en el labio superior y el mentón...

Cierta vez le enseñé una foto de Dzerzhinsky a un amigo mío, y éste me dijo "Ese tipo tiene cara de demonio!" Cuando le pregunté "¿Y tú cómo lo sabes? ¿Alguna vez viste un demonio?" su respuesta fue un breve silencio, seguido por un "pues no, nunca he visto un demonio, pero así es como los pintan, ¿no?" Interesante, si se tiene en cuenta de dónde proviene esta imagen del demonio, y cómo fue adoptada por la iconografía popular, hasta tal punto que está presente en el Inconsciente Colectivo de Occidente.






Dzherzhinsky




Yehzov




Lysenko


El arquetipo "demoníaco" tiene su origen en el fenotipo tártaro. Las invasiones de las hordas de jinetes mongoles provenientes de las estepas de Asia hicieron estragos hasta tal punto que eran considerados demonios, y uno de sus jefes, Atila el Huno, pasó a la historia como "El Azote de Dios". Aún pueden verse restos de la mezcla racial en Europa oriental, las Repúblicas que conformaron la desaparecida Unión Soviética.

Ahora bien, si tenemos en cuenta el fenotipo de estas personas, y el hecho que los dirigentes de la URSS tenían esta característica física, además de su marcado y violento anti-clericalismo, no es de extrañar el recelo de Occidente, porque, viéndolo bien, ¿quién puede negar a ciencia cierta que los rasgos "diabólicos" de Brezhnev no influyeron en las negociaciones de paz durante los años 70's? Sólo piensen en el terror que inspiraba el nombnre del Instituo Pavlov en los paranoicos ciudadanos de los países industrializados. Pavlov era sinónnimo de lavado cerebral, reacondicionamiento, manipulación de masas, el Candidato de Manchuria, horror! Y claro, no olvidemos a Rasputin! Ahhh... esos rusos!

Hablando en serio ya, creo que declaraciones de importantes ideólogos del Comunismo como Bakunin, Beria y Dzerzhinsky alarmaron a muchas conciencias cristianas... para la muestra, un botón:

"Yahvéh, que de todos los buenos dioses que han sido adorados por los hombres es ciertamente el más envidioso, el más vanidoso, el más feroz, el más injusto, el más sanguinario, el más déspota y el más enemigo de la dignidad y de la libertad humanas, que creó a Adán y a Eva por no sé qué capricho —sin duda para engañar su hastío que debía de ser terrible en su eternamente egoísta soledad, para procurarse nuevos esclavos—, había puesto generosamente a su disposición toda la Tierra, con todos sus frutos y todos los animales, y no había puesto a ese goce completo más que un límite. Les había prohibido expresamente que tocaran los frutos del árbol de la ciencia. Quería que el hombre, privado de toda conciencia de sí mismo, permaneciese un eterno animal, siempre de cuatro patas ante el Dios eterno, su creador su amo. Pero he aquí que llega Satán, el eterno rebelde, el primer librepensador y el emancipador de los mundos. Avergúenza al hombre de su ignorancia de su obediencia animales; lo emancipa e imprime sobre su frente el sello de la libertad y de la humanidad, impulsándolo a desobedecer y a comer del fruto de la ciencia..."

" ...Dios dio la razón a Satán y reconoció que el diablo no había engañado a Adán y a Eva prometiéndoles la ciencia y la libertad, como recompensa del acto de desobediencia que les había inducido a cometer; porque tan pronto como hubieron comido del fruto prohibido, Dios se dijo a sí mismo (véase la Biblia): "He aquí que el hombre se ha convertido en uno de nosotros, sabe del bien y del mal; impidámosle, pues, comer del fruto de la vida eterna, a fin de que no se, haga inmortal como nosotros..."


Eliphas Levi, el Bafomet y el Pentagrama





Breve Semblanza

Aphonse Louis Constant realizó en algún momento estudios para ser Sacerdote de la Iglesia Católica Romana. Renunció a su credo religioso y se convertiría en uno de los ocultistas más importantes del siglo XIX. Algunos afirman que en realidad fue expulsado de la Iglesia debido a sus posturas heréticas. Se dice que antes de su muerte en 1875, Levi se reconcilió con la Iglesia Católica y recibió los santos óleos; pero hasta el momento había seguido la tradición mágica, adoptando el nombre de seudónimo judío de Eliphas [Elifaz] Levi, que era el equivalente a su nombre de nacimiento. Parte de su trabajo lo ocupó escribiendo sobre la supuesta deidad adorada por los Templarios, el Bafomet.

Eliphas Levi consideró al Baphomet como una representación del Absoluto en forma simbólica. Según el autor Michael Howard, Levi basó la ilustración de su Baphomet en una gárgola que se hallaba en el edificio parisino de Saint Bris le Vineux, que fuera propiedad de los Caballeros Templarios:

"La Gárgola tiene la forma de una figura barbada y cornuda con senos femeninos colgantes, alas y pies en forma de pezuñas. Está sentado con las piernas cruzadas, posición que recuerda las estatuas del dios celta Cernunos, o el Cornudo, al cual se rendía culto en la Galia antes de la ocupación romana".
Eliphas Levi y su interpretación del Bafomet





"El macho cabrío lleva sobre la frente el signo del pentagrama, con la punta para arriba, lo que basta para considerarla como símbolo de luz; hace con ambas manos el signo del ocultismo y muestra en alto la lunablanca de Chesed y en bajo la luna negra de Geburah. Este signo representa el perfecto auerdo de la misericordia con la justicia. Uno de sus brazos es femenino y el otro masculino, como en el andrógino de Khunrath, atributos que hemos debido reunir con los de nuestro macho cabrío, puesto que es un solo y mismo símbolo. La antorcha de la inteligencia, que resplandece entre sus cuernos, es la luz mágica del equilibrio universal; es también la figura del alma por encima de la materia, aunque teniendo la cabeza misma, como la antorcha tiene la llama. La repugnante cabeza el animal representa el horror al pecado, cuyo agente natural, único responsable, es el que debe llevar por siempre la pena; porque el alma es impasible en su naturaleza, y no llega a sufrir más que cuando se materializa. El caduceo que tiene en vez de órgano generador representa la vida eterna; el vientre, cubierto de escamas, es el agua; el círculo, que está encima, es la atmósfera, las plumas, que vienen de seguida, son el emblema de lo volátil; luego la humanidad está representada por los dos senos y los brazos andróginos de esa esfinge de las ciencias ocultas". [Tomado de Dogma y Ritual de la Alta Magia por Eliphas Levi]

Eliphas Levi y el Pentagrama

No muchos lo saben, pero Eliphas Levi fue el primero en adaptar el pentagrama con las dos puntas hacia arriba como símbolo del Mal. Durante la Edad Media la estrella de dos puntas hacia arriba representaba el invierno [la Estrella Oriental de la Masonería es ésta misma estrella. Tal es el verdadero Pentáculo Pitagórico denominado "pentágonas" -de cinco ángulos. El Pentágono que se hallaba en el centro era una casa; como tal, al tener las dos puntas hacia arriba NO está invertido -y tampoco tiene nada que ver con las estaciones. La Estrella Oriental sigue utilizando éste símbolo hasta el día de hoy, y no consideran que esté invertido, mucho menos maligno]





Levi hizo dos ilustraciones del pentagrama, la primera era la buena, bastante cristianizada, que representaba las cinco extremidades de un hombre dentro de las cinco puntas del pentagrama, los nombres Adán y Eva dentro de la estrella y las letras hebreas correspondientes a Yshua a su alrededor. Lo llamó el hombre microcósmico y representa los cuatro elementos, tierra, aire, fuego y agua representados por los miembros del hombre, su cabeza representando el espíritu
Junto al hombre microcósmico, dibujó una estrella con las dos puntas hacia arriba, con la cabeza de una cabra o el Baphomet dentro de ella. Los nombres Samael y Lilith estaban escritos en ella, y alrededor la palabra Leviatán. Al hacer esto, formó, por primera vez, una diferencia entre el bien y el mal simbolizados por el pentagrama.

Como apunte colateral, es bastante significativo que el Baphomet de Levi se halle como símbolo del Diablo tanto en el Tarot de Marsella y en el de Wate-Rider, ambos anteriores a 1900. Reconocemos que su influencia es innegable.












Los monjes budistas a veces suelen adoptar una posición similar a la de la Cabra de Mendes, con piernas cruzadas y los brazos en la misma dirección.








Rasputin El Monje Maldito







A pesar de la prevalencia de la Iglesia Ortodoxa, existieron en Rusia, durante los siglos XVIII y XIX conocidas sectas religiosas eróticas. La evidencia indica que eran lideradas y dirigidas por hombres cuya visión, capacidades, prácticas y objetivos los revelaban como satanistas de primer orden. La secta de los khlysty [flagelantes] es un ejemplo más representativo que cualquier otro. Estos hombres sabios eran concientes de que las pasiones siempre terminan ganando. A primera vista, la "santa" justificación del placer y la lujuría que daban los sacerdotes de los Khlysty parecen hipocritas, pero cuando uno entiende el clima religioso que habia en Rusia bajo los Zares, estos mismos argumentos resultan claramente pragmáticos.

La respuesta religiosa rusa ha sido siempre conocida por su sensualidad extrema, y su alta carga emocinal. Para los rusos la extravagancia de su ritual ha jugado consistentemente un papel sustancial. Y el patrón de embriaguez, desenfreno y libertinaje seguido por un arrepentimiento contrito y angustiado estaba frecuentemente más alla de la comprensión de occidente.

¿Quiénes eran y de donde vienen los khlysty? Aparecieron por primera vez en Rusia por la misma epoca que sus antagonistas, sus hermanos "separados", los skopcy, o "castradores" (alrededor del año 1.500). Su ritual, aunque era ruso, también contenía algunas adaptaciones foráneas. Celebraban de palabra y hecho a dioses antiguos y divinidades precristianas, a dioses como Ialiro y Rusalky, que eran la personificación de la pasión y el deseo, y al Bomoboy, o genio tutelar. Los dioses invocaban a dioses biblícos del placer, así como a oscuros demonios, como Balaam, y a deidades persas como Kors. En el ritual de estos "perseguidores del goce" sus giros y circunvoluciones, seguidos de una frenética actividad sexual, eran virtualmente indistinguibles de la danza extática de los derviches.

Indudablemente el más feaciente testimonio de la influencia de sectas foráreas sobre los khlysty era su dogma del "arrepentimiento a través del pecado" —la proposición que el intercambio físico con un elegido, o una "divinidad" (alguien en quien habita un dios o bien el fuego de dios) terminaría por aboler y transformar el pecado en virtud. Aunque difiere levemente, esta doctrina tiene un asombroso parecido, a la predicada por los Hermanos del Espirtu Libre en Francia, Alemania y Checoslovaquia en los siglos XV y XVI. Los Hermanos del Espiritu Libre era una secta de disidentes abortados del útero de su Madre Iglesia Romana. Enseñaban que dentro de cada ser humano habita una pequeña chispa divina. Creían que un pequeño reconocimiento de esta esencia mágica dentro de cada hombre era suficiente para liberarse de cualquier tipo de restricciones, ya fueran sociales, sexuales o intelectuales.





A través de su historia, los rusos han sido predominantemente receptivos, aunque a veces quijotescos. Y a pesar del mito contemporáneo de la igualdad de clases, pueden hallar su lugar con mucha facilidad y reconciliarse con ello. La intriga y el cambio siempre han provenido de las más extrañas esferas. La doctrina de la llama interna fue por tanto, facilmente adaptada para que se acoplace al "alma" rusa. En lugar de cincuenta dioses menores de una congregación en busca de su divinidad, un lider humano se hacia divino. Todos se inclinaban con devoción ante este maestro o líder. Era quien los liberaría del pecado. A esto lo acompañaba el uso de un formato de liturgia ortodoxa completamente transformado, persistentemente entrelazado a los rituales. Asociado con este fenómeno, hallamos al maestro ruso y villano conveniente,Grigorig Efimovich Rasputin, el "monje loco" quien, a través de la fuerza de su personalidad, y el encanto de una naturaleza algo ambigua, tuvo éxito al detener los ataques hemofílicos del zarevich integrandose así en los circulos internos de la corte del Zar. Los khlysty han recibido mucha de la fama que tienen a través de su presunta asociación con Rasputin. Aunque toneladas de libros han sido escritos sobre el, solamente uno, la perceptiva biografía de Colin Wilson, parece dibujar su retraro con bastante percepción. Si uno tiene suficiente perspectiva, las memorias de Maria la hija de Rasputin, es bastante esclarecedora. Las cualidades poseiadas por Rasputin serán algún día el material a partier del cual se simentara la busqueda de la grandeza humana —el tipo de grandeza que hace avanzar al hombre en su desarrollo evolutivo. Algunos vieron esta grandeza en Rasputin y sintieron su efecto en formas que no podían entender, formas que incrementaban el dolor de su propia incompetencia. Debido a que utilizaba este mecanismo interno, este "detector de incompetencia", Rasputin se granjeó muchos enemigos, al igual que muchos psicofantes.

Es importante anotar que las personas que llevaron a Rasputin a San Petesburgo y lo presentaron a la corte no eran ocultistas de pacotilla, sino miembros prominentes de la aristocracia clerical y de la intelligentsia urbana. Diletantes y santos (principalmente John de Cronstadt) lo consideraban un hombre santo con poderes de Dios. (Sin embargo después de su muerte lo condenaron como un diablo). Relatos de sus incliaciones extremas y sus excesos florecian por doquier en la ciudad. Se decia que había cierta emanación azulada que parecia emerger de sus labios. Se le atribuía una capacidad escalofriante para percibir los pensamientos y las emociones ocultas de otros. Esto es sustentado por sus propias palabras, que tambien refutan en los argumentos de quienes buscaban desacreditarlo al insinuar que entre sus "vicios" estaba el hurto. Su hija, Maria, recuerda a su padre diciendo: "Nunca me atrevi a robar ni el más pequeño objeto. Solía creer que todos se darían cuenta de una vez que yo habia robado algo, ya que yo mismo notaba cuando uno de mis camaradas había robado."


Sus capacidades curativas fueron reconocidas y ampliamente divulgadas, sin embargo no lo fueron sus métodos, ya que el de Rasputin no era un chamanismo comun y corriente, propio del curandero. Su presunta vida libidinosa, libertina y extravagante ha sido el sujeto de incontables y purulentos ataques, al igual que su inexistente papel de lider-redentor en la secta de los khlysty. Que Rasputin se involucrara en una camarilla política esta fuera de duda. A pesar de su histrionismo, y de que era bastante impulsivo, franco y abierto, no era alguien fácil de impresionar, y probablemente tenía un alto nivel de inteligencia natural. Sin embargo, poco se sabe de las reuniones secretas que tenían lugar en "noches especiales" del año, en las cuales sólo se admitian unas pocas personas, tanto nobles como plebeyos —noches a las cuales se aludía pero que no se discutían, donde Rasputin era "la llama roja" y se llevaba a cabo "la gran obra".

Cuando Alejandra, la emperatriz de Rusia, fue ejecutada en el sótano de la casa Ipatiev en 1918, dos años después del cruel asesinato de subathiuska Grigorig, los guardias hicieron un descubrimieno único. Mientras buscaban joyas entre sus poseciones, encontraron un par de dragones verdes tallados en esmeralda cosidos a su corse, que Rasputin le había regalado muchos años atrás. ¿Podría ser que Rasputin alla tenido tratos conEl Dragón Verde, la extraña orden hermética extendida por todas las Rusias? También hay muchas especulaciones sobre las verdaderas motivaciones del movimiento khlysty de fin de siècle


Aleister Crowley "La Naturaleza de la Bestia"

Crowley fue un hombre de talento, como lo demuestra su vasta obra, que en muchos momentos alcanza verdadera profundidad. Marcado por una rígida formación religiosa, convirtió el desafío a las normas en un estilo e vida, y buscó en la magia una forma de autoafirmación. Es difícil dar una visión equilibrada de un personaje como Crowley, que despertó admiración en unos y desprecio en otros. Cuando se dice de él que era un insaciable bisexual, que vivía de la explotación de sus mujeres y que consumía una cantidad de heroína suficiente para matar a varias personas, no se está muy lejos de la verdad. Pero también hay otros aspectos de este pensador de aguda inteligencia y sorprendente originalidad





La principal impresión que deja el estudio de la vida y obras de Crowley es que desperdició una enorme cantidad de tiempo energía tratando de escandalizar a todos los que se relacionaban con él, y que su aversión por la ortodoxia lo convirtió, sin pretenderlo, en una figura cómica, como Don Quijote. Todo el mundo ha experimentado esa rabia sorda contra la autoridad, y todos hemos conocido personas a quienes un temprano choque con la autoridad les ha producido, para el resto de sus vidas, una neurosis, un reflejo condicionado de odio contra ciertos grupos -homosexuales, judíos, negros, policías... En Crowley, un temprano contacto con fanáticos religiosos hizo de él víctima de una reacción de este tipo; la más ligera opresión del botón antiautoridad lo hacía ponerse en movimiento como un juguete mecánico.

El sexo llegó a ser para Crowley otra forma de mofarse de la autoridad, y si lo podía combinar con un acto de desafío, el placer era diez veces mayor. La clave para comprender a Crowley es la misma que para comprender al marqués de Sade. Ambos desperdiciaron una inmensa cantidad de energía gritando desafiantes a la autoridad contra la que tenían un enorme resentimiento, y ambos carecían de la penetración necesaria para ver que estaban amenazando con sus puños a una abstracción.

Ciertamente el sexo es la clave principal de su mentalidad; pero también lo es el hecho de que era un victoriano tardío. A los victorianos el sexo les producía tal azoramiento que cubrían las patas de las mesas, e inventaron una especie de camisa de fuerza para los bebés de modo que no pudieran tocarse los genitales en la cama. De modo que para Crowley el sexo fue siempre algo deliciosamente "sucio" y malvado.

En conclusión, la exagerada reacción de Crowley contra la autoridad estaba mezclada con una reacción igualmente exagerada e igualmente ilusoria, hacia el sexo, lo cual lo llevaba a creer que estaba contra lo establecido cuando en realidad sólo estaba sacando la lengua a victorianos ya muertos y olvidados. Tanto su rebelión sexual como su rebelión social suelen dar la sensación de mucho ruido y pocas nueces.

Una vez dicho todo esto, sin embargo, hay que admitir que existe en él un elemento que infunde respeto. Cuando estaba deprimido, él mismo solía reconocer sus defectos, aunque insistía en que éstos eran de poca importancia ante las doctrinas para las cuales él era el depositario escogido, y hablaba totalmente en serio cuando se comparaba a Mahoma y pensaba que El Libro de la Ley sería un día reconocido como el nuevo Corán. "Yo, la Bestia, el Hombre Aleister Crowley, cuyo número es el 666, me presto a revelar esta verdad al mundo". Y, ¿cuál era precisamente esta verdad? Se puede resumir en cuatro proposiciones:




Haz lo que quieras ha de ser toda la ley

El amor es la ley, el amor sujeto a la voluntad

Todo hombre y toda mujer es una estrella

La magia es la ciencia y el arte de hacer que ocurra el Cambio en conformidad con la Voluntad

Las dos primeras proposiciones en realidad no se encuentran en El Libro de la Ley: son la formulación que Crowley hacía de su mensaje central. La cuarta proposición (tomada de La Magia en la Teoría y en la Práctica) es su principal definición de magia. El Libro de la Ley afirma "La palabra de la ley es thelema". Y cuando Crowley comenta sobre esto: "Cotejando con Rabelais. También se puede traducir "Que la Acción y la Voluntad estén en armonía". Luego añade: "Pero thelema también significa Voluntad en el sentido más elevado de intencionalidad el Uno Mágico, y en el sentido empleado por Schopenhauer y Fichte".

Pero podemos ahorrarnos todas las confusiones acerca de su significado, si tomamos en cuenta que Crowley pasó toda su niñez escuchando expresiones sobre "la Voluntad de Dios". Sus padres eran ese tipo de personas que introducirían toda afirmación de voluntad con "Si Dios quiere" o "Si es la voluntad de dios". El estado mental inducido por la repetición de una afirmación de este tipo es que el Universo, a efectos prácticos, está predeterminado, y que el hombre no posee libre voluntad en absoluto. De modo que al insistir en "Haz lo que quieras ha de ser toda la ley", Crowley hace una sana afirmación de su propia voluntad, en el espíritu de "Así habló Zaratustra" de Nietzsche. Era su propia manera de afirmar que "Dios está muerto".

Una vez entendido que la aceptación de la libre voluntad humana es la esencia de la religión de Crowley, podemos ver que el "Haz lo que quieras" es algo más que una repetición del tema de Rabelais; representa una afirmación filosófica importante. Y él así lo pensaba, según se hace evidente en su alusión a Schopenhauer y a Fichte. En Schopenhauer, la Voluntad es la verdad detrás del mundo de ilusiones y apariencias. Y el más importante descubrimiento de Fichte es que tan pronto como el hombre se pone en acción, toma conciencia de su libertad, una libertad que lo elude mientras se contenta con sólo pensar. Uno de los primeros y más importantes libros de Rudolf Steiner se llamó The Philosophy of Freedom (La Filosofía de la Libertad), y fue un ataque al materialismo científico y una afirmación de la realidad de la voluntad humana. Si Crowley hubiera comenzado su carrera con un libro similar, sería mucho más fácil comprender su trascendencia como pensador. El descubrimiento de que el hombre posee un "ego que controlar", que preside sobre la conciencia, es la piedra angular de su filosofía mágica. Por este motivo, si bien está de acuerdo en que "el amor es la ley", insiste "el amor sujeto a la voluntad". Según el cristianismo el amor es la esencia del universo creado; Dios es amor, y el precepto fundamental del cristianismo es que los hombres deben amarse los unos a los otros. Crowley está de acuerdo pero no puede aceptar del todo que el amor es lo único que importa en el universo de modo que él añade la importantísima posdata: "el amor sujeto a la voluntad". La libre voluntad es la piedra angular; no el amor.

Cuando el hombre deja de verse a sí mismo como una "criatura" puramente pasiva, y comprende que es libre, deja de ser una mediocridad; comprende que es, en efecto, una "estrella". En 1922, Crowley le dijo a su amigo, el matemático, crítico musical y escritor J. W. S. Sullivan:

"Todo hombre y toda mujer es una estrella. Tú, que eres hombre, eres por tanto una estrella. El alma de la estrella es la que llamamos genio. Tú eres un genio. Este hecho se ve ensombrecido, o bien por los complejos morales que lo enredan, o por la falta del mecanismo adecuado para expresarlo."

Sullivan tomó estas palabras en serio, se quitó de encima sus conclusiones y frustraciones escribiéndolas en una excelente autobiografía, y luego continuó hasta convertirse en el escritor de primera que Crowley sabía que era. Él es un buen reclamo para la convicción de Crowley de que todo hombre y toda mujer es una estrella.

Pero quizá la más interesante de todas las proposiciones que Crowley dedujo de su reconocimiento de la libre voluntad es su creencia de que la magia es la ciencia y el arte de hacer que los cambios ocurran en conformidad con la voluntad. Otros pensadores modernos han afirmado que la esencia de la existencia humana es la libertad, sobre todo los "existencialistas". Pero la mayoría piensa que, aunque el hombre es libre, está atrapado en un mundo de materia que siempre tiene la última palabra. El hombre es libre, pero su libertad es solamente un atributo mental, el "espíritu eterno de la mente sin cadenas". Esto no puede salvarlo de sufrir y morir tristemente. Los más profundos instintos de Crowley se sublevaron contra esta idea pesimista. Él estaba convencido de que, una vez el hombre ha asido su propia libertad, deja de ser la víctima impotente de las circunstancias; puede hacer que ocurran cambios, en conformidad con su voluntad. La mente del hombre tiene exactamente el mismo poder que sus manos: no sólo pueden asir el mundo sino también cambiarlo.

Pero si el hombre es libre, ¿qué puede hacer con esa libertad? ¿Cómo puede expresarla? Después de varios intentos -viajar alrededor del mundo, escalar montañas, otorgarse diversos títulos honoríficos, publicar libros a sus propias expensas y tratar de llegar a ser una celebridad- Crowley se volvió a la magia y rápidamente alcanzó un notable éxito. Y cuando lo iniciaron el la magia sexual, pensó que por fin había resuelto el problema de expresar su "verdadera voluntad". Convencido de que por fin estaba en la senda correcta, dedicó el resto de su vida al estudio de la magia y de El Libro de la Ley. Y discípulos como Bennet, Loveday, Mudd, Regardie y Cammell llegaron a convencerse de que su pretensión de ser el fundador de una nueva religión era cierta. Comprendieron que la esencia de esta nueva religión era la libre voluntad humana, y reconocieron que en este aspecto fundamental, difería del budismo, del judaísmo, del cristianismo, del Islam y del resto de religiones.

La religión de thelema pretendía ser la palabra directa de alguna entidad suprahumana, la cual anunciaba el advenimiento de una nueva era, y cuya enseñanza básica era la realidad de la libre voluntad. Crowley se consideraba a sí mismo un portavoz extremadamente imperfecto de esta enseñanza. Pero también creía que cualquier mérito que pudiera poseer era consecuencia de haber sido elegido para propagar la religión de Ra-Hoor-Khuit.

El sacerdote de Ra-Hoor-Khuit fue un fracaso como ser humano, como él mismo solía reconocerlo en sus momentos de honradez; pero también consideraba que esto no tenía importancia comparado con la religión de thelema; la filosofía de la libre voluntad humana que capacitaría al hombre para evolucionar a un estado más elevado. Si nos olvidamos de la persona y nos concentramos en su filosofía, es muy probable que él tuviera razón.

Anton LaVey "El Papa Negro"


Durante la década de 1960, los católicos eran vistos en Estados Unidos como gente muy extraña, con rituales densos y sombríos, ibros de demonología, se les podía ver por la calle vistiendo estrictamente de negro, algo que para la mayoría blanca anglosajona protestante —wasps— era muy raro. Sus sacerdotes y monjas eran ajenos al paisaje estadounidense. Sus santos eran personajes misteriosos, pero las grandes celebraciones católicas que se llevaban a cabo en las grandes ciudades, donde predominaban los católicos, eran una verdadera fiesta. Además, se "nacía" católico, la mayoría eran extranjeros con acentos y atuendos bastante extraños. Esto es algo fácilmente reconocible en LaVey. Gran parte de la iconografía que manejaba en esos dias está calcada de los sombríos rituales católicos, y esto le daba un ambiente mucho más "misterioso" a las teatrales puestas en escena que se llevaban a cabo en San Francisco.

Anton LaVey se consideraba como el fundador y Sumo Sacerdote de la primera institución religiosa contemporánea abiertamente satánica, pero jamás alegó inventar una filosofía social o religiosa, ya que su satanismo estaba compuesta de muchos postulados sociales que existían con anterioridad, sólo que se encargó de darles forma e incluirlos en un cuerpo coherente al que dio el nombre de Satanismo.

Cuando LaVey escribio La Biblia Satánica lo hizo para dejar sentado y de manera formal, un documento que contuviera los pensamientos y bases del movimiento neo-satanista. El replantear el pensamiento y el comportamiento del hombre en base a sus impulsos e instintos naturales; el agudizar todas las habilidades que el hombre tiene en potencia; esas habilidades que todo animal por naturaleza tiene. Eso es lo que esta plasmado en la "Biblia" de LaVey. Hasta cierto punto es comprensible el "escándalo" que causó dicho librito, ya que no podemos olvidar que la cultura anglosajona es la más puritana, gazmoña, intolerante e hipócrita del mundo, y que muy probablemente se prohibiría su publicación en nuestros días.

Hoy en día es bien conocido que LaVey no escribió "El Libro de Satán" de La Biblia Satánica, ni mucho menos las Llamadas Enoquianas, pero sí redactó la colección de ensayos que conforman "El Libro de Lucifer" así como las instrucciones para las ceremonias mágicas y religiosas del "Libro de Belial". Hasta 1975, la Iglesia de Satán —Church of Satan o CoS— jamás consideró La Biblia Satánica como su Escritura, ni como el principio y el fin de la doctrina satánica, mucho menos como un ícono de su organización, sino básicamente como una "declaración básica dirigida al público", un texto promocional para que la gente se enterara en qué consistía el "satanismo". Como diría un buen amigo mío, La Biblia Satánicano es El Camino, sino una señal en el camino.
Sus Motivaciones

Al igual que otros judíos que se vieron rechazados por la sociedad blanca anglosajona y protestante —wasp— que les rodeaba, Anton LaVey se convirtió en un judío que se odiaba a sí mismo. Muchos judíos que vivían en las mismas condiciones, pero que gustaban de la condición étnica que les daba su ascendiente judío, se convertirían en radicales de izquierda y se unirían a otros grupos y minorías anti-wasp que hubiese en los alrededores. Los demás terminaban odiándose a sí mismos. Esto no es una crítica a LaVey, es simplemente un hecho que ayuda a ubicarlo en el contexto adecuado, y una crítica a la sociedad causante de este comportamiento. Por ende, no es de sorprender que tomase para sí la 'personae', es decir, la encarnación de lo que resultaba más odiado para ésa sociedad: El Diablo.





Esta es la clave para comprender a LaVey, aquello que en realidad lo motivaba. Ésta 'personae' del Diablo no era algo que resultase chocante a los Judíos o a cualquier otro grupo étnico a excepción de los wasps de los que se hizo rodear durante años. Algunas personas con cierta formación cultural verían en su juego inversionista algo más que pura sátira católica, y le darían un significado más profundo, mucho más allá de la polémica que generó en aquél entonces, y se lo tomaron en serio.Michael Aquino, por ejemplo, era de quienes creía que LaVey hablaba en serio. Y con el correr de los años la CoS atraería a gente bastante preparada, pero lastimosamente su número sigue siendo minúsculo en comparación con la basura que curiosea en el Satanismo como una opción, o si se quiere, un estilo de vida

Sin embargo, lo que muchas personas no vieron en aquel momento era que por aquel entonces LaVey cortejaba a la peor calaña nazi que pudiera encontrarse, a la vez que mantenía su fijación por ciertos fetiches de su preferencia, incorporándolos al ethos de lo que comúnmente se denomina el Sendero Siniestro. Además, durante la década de 1970, LaVey se esforzó en ganar la aceptación de los peores grupos de Diabolismo Ario porque fueron los únicos que se dieron el privilegio de rechazarlo —por el simple hecho de ser judío— de manera mucho más ruda que de lo que alguna vez lo hubiese hecho alguien.

Sus constantes diatribas contra el rebaño demuestran que tuvo que haberles puesto mucha atención, ya que sólo escribía para ellos. La mayoría de sus escritos no son otra cosa que comentarios para, por, o en contra del rebaño... es decir, si de verdad los hubiera ignorado, no habría escrito tanto sobre ellos. La única manera que halló para defenderse de ese rebaño fue refugiarse cual monje cisterciense en el sótano de su mansión. Sin embargo, no hay que olvidar que era ése rebaño al que decía despreciar quienes compraban sus libros y le hacían la corte. Ambas partes salían beneficiadas, así que tampoco hay mucho problema.

La Biblia Satánica

Para cualquiera que lea La Biblia Satánica resulta obvio que éste es un libro dirigido a una audiencia cristiana, cuyo objetivo es el de aclararle, a quienes no sepan, lo que es el Satanismo —es decir, no es Revelación ni Escritura de ningún tipo; de hecho, no resiste el mínimo análisis histórico, y los dos primeros "libros" de La Biblia Satánica son un conjunto de máximas hedonistas, varios principios de sentido común, obvios para cualquiera que no haya crecido en un ambiente represivo, y que en muchas de sus afirmaciones alcanza un alto grado de ingenuidad.

La primera parte de La Biblia Satánica es, probablemente, la que más atractivo tiene para el lector Cristiano, ya que está escrita de manera bastante agresiva. (Como todos sabemos, los Cristianos lo saben todo sobre rabia reprimida; es su estado permanente). Hoy se sabe que El Libro de Satán es una adaptación de un libelo de finales del siglo XIX llamado El Poder Tiene la Razón (Might Is Right en el idioma original) cuya autoría se ha atribuido tanto al novelista estadounidense y activista radical de izquierda Jack London, como a un activista político, periodista y escritor neozelandés llamado Arthur Desmond, quien se distinguió por defender los sindicatos de trabajadores y por luchar en el congreso de su país por los derechos de los trabajadores, y su violento anticlericalismo.

Para un ocultista que se tome las cosas demasiado en serio, los rituales descritos en La Biblia Satánica pueden parecer ridículos. Sin embargo, tiene una función doble: sirven como psicodrama, como catártico, o bien como una fiesta de cumpleaños, donde pasas un buen rato, y gastas tu tiempo de una manera agradable; todo depende de la actividad desarrollada por el celebrante, y el objetivo que se tenga en mente.

A pesar del prefacio donde el autor advierte contra los "falsos profetas" que terminan por transformar al aspirante a mago en un tonto que desperdicia su tiempo arrojando moneditas al aire, La Biblia Satánica contiene muy poco de las filosofías que siempre fueron consideradas "peligrosas", filosofías que trascienden el dualismo esquizoide que caracteriza a las religiones de salvadores, filosofías de la carne —las así llamadas "doctrinas oscuras".

La manera en como está escrita La Biblia Satánica atrae particularmente a cierto grupo de personas. Dichas personas son del tipo de gente que acabo de describir. Puede que algunas de estas personas tengan ciertas capacidades intelectuales, pero son tan estúpidas que, cuando LaVey declaró que el Satanismo se basaba en la complacencia en lugar de la abstinencia, tuvo que explicarles que el exceso de complacencia no era complacencia, sino compulsión. Básicamente, fue un libro dirigido a personas reprimidas, a Cristianos renegados que habían perdido la batalla por sus mentes.