miércoles, 29 de junio de 2016

Intolerancia religiosa por parte de los testigos de Jehová. Destrozan templo Otomi en México.


Miembros del grupo cristiano dijeron que destruyeron el sitio de ritos otomíes ancestrales porque no son cristianos.


Testigos de Jehová han reconocido que ellos son responsables de haber destruido un santuario arqueológico religioso de los indígenas Mayonikhas en Hidalgo, México, porque allí se llevaban a cabo celebraciones que no son cristianas, informaron varios medios locales este lunes, entre los cuales destacan Reforma, La Jornada, Excélsior y Sinebmargo.

El santuario Mayonikha, que tiene casi nueve mil años de existencia, se ubica en San Bartolo, Hidalgo, un estado central de México, publicaron el 28 de junio Reforma, La Jornada y Excélsior.

El grupo religioso causó graves destrozos al sitio histórico hace varios meses, sin que la policía ni las autoridades tanto locales como nacionales se pronuncien al respecto.

"Los Testigos de Jehová declararon que ellos fueron", señaló Luis Pérez Lugo, profesor de la Universidad de Chapingo a Excélsior este martes, agregando que entre los agresores había personas que solían asistir a las ceremonias otomíes y que habían cambiado de religión recientemente.

"Que eso (las ceremonias prehispánicas) no estaba marcado dentro de su biblia y por lo tanto eran cochinadas, dijeron en sus palabras, era basura lo que había allí, y que eso no marcaba su biblia, y por lo tanto fueron a hacer a un lado lo que estorbaba a su dios", afirmó, de acuerdo a Excélsior.









Al sitio, llegan indígenas de la Sierra Madre Oriental para venerar a deidades como la tierra, el agua y el fuego y colocan allí ofrendas, las cuales también fueron destruidas. Los indígenas otomíes tanto de Hidalgo, Puebla y Veracruz asisten al lugar como tradición ancestral.

Dirigentes que los representan explicaron que fueron los Testigos de Jehová y que éstos no negaron ser responsables de la destrucción, sino que justificaron su acto criminal diciendo que lo hicieron porque los rituales no sólo no son cristianos, sino que están relacionados al diablo, mientras que ellos sí actúan bajo principios de Dios.

Los otomíes les explicaron a los Testigos de Jehová que no quieren discutir con ellos sobre religión, sino que quieren saber si seguirán destruyendo su recinto.







El medio noticioso Sopitas explicó que el sitio arqueológico es protegido y resguardado por la misma comunidad de indígenas, quienes solo permiten la entrada a fieles. No se sabe cómo se metieron los Testigos de Jehová ni cuándo hicieron los destrozos.

“Mayonikha es considerada como el equivalente a La Meca para los musulmanes, o el Vaticano para los católicos”, dijo al influyente diario mexicano Reforma la antropóloga mexicana Lourdes Báez. “Es el lugar más importante. El término Mayonikha en español quiere decir iglesia vieja”.

Los otomíes dijeron que no han hecho más denuncias al respecto porque tampoco quieren que instituciones de gobierno tomen control del templo porque es un “recinto activo”, y si por ejemplo, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) toma control, sus actividades ancestrales se verán afectadas.

Tampoco creen que sea justo que tengan que terminar pidiendo permiso para llevar a cabo lo que ancestralmente es de ellos. Los indígenas, sin embargo, sí quieren enfatizar que es un acto de discriminación y una violación a sus creencias.

El INAH no debe adelantarse a convertir Mayonikha en una zona de vestigios arqueológicos, porque no lo es, dijo a Reforma el poeta y etnólogo Jaime Chávez, presidente de Nación Otomí.

"El santuario hiuhu es un espacio vivo donde conviven los bädi (sabios) de Veracruz, Hidalgo y Puebla, con la madre tierra (ximhai) y los demás elementos de la naturaleza que dan la energía (nzaki).

“El área circundante es en sí misma un gran templo (nikhä) natural de oración que no tiene límites precisos,” explicaron en un comunicado. “Por eso no debe imponer un cerco para su protección, declararlo zona arqeuológica en resguardo del INAH o convertirlo en parque cultural-ecológico bajo el manejo de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, como hicieron con el Centro Ceremonial Otomí de Temoaya, Estado de México, y que los otomíes tengan que pedir permiso para sus ceremonias”, agregó Chávez..






Fuente: http://www.telesurtv.net/