viernes, 19 de junio de 2015

Pioneros del satanismo

El divino Marqués

Durante la Ilustración existió una fuerte tendencia a cuestionar todo, especialmente a la religión, que era vista por los filósofos de la época como un pernicioso conjunto de supersticiones que fomentaba la intolerancia y la ignorancia de las masas, algo que era digno de combatir en Nombre de la Diosa Razón. Fue así como las columnas sobre las que se apoyaba el Cristianismo —la Tradición y las Escrituras— se debilitaban gradualmente, siendo reemplazadas por la Lógica y el estudio analítico de la Historia, que se encargaba de despojar al mito cristiano de toda validez, más aún cuando se veía a la Iglesia como el poderoso aliado de la Monarquía. Altar y Trono eran una dupla que había tiranizado durante mucho tiempo al espíritu libre, y el relativismo ateo de pensadores de la época como Voltaire, Rousseau y Diderot satirizaba, desestimaba y renegaba por igual de Dios, el Diablo, el significado objetivo de bien y mal, las leyes morales y los valores arbitrarios dictados por el Clero.

La negación de un significado objetivo en el bien y el mal dejó tres alternativas a los ateos. Podían buscarle a la ética una base totalmente diferente, como el consenso o las tradiciones legales y constitucionales. Podían argumentar que si bien las pautas son arbitrarias, es socialmente necesario tener alguna. O bien podían declara que estamos verdaderamente libres, de todo valor, de toda moralidad. La mayoría de los filosofadores ateos del s. XIX retrocedió horrorizada ante esa última alternativa. Sin embargo, hubo por lo menos uno que no se intimidó.





Donatien Alphonse François, Marqués de Sade (1740-1814) que le dio su nombre al sadismo [sic], llevó a su conclusión lógica los principios del relativismo ateo. Sade despreciaba por igual al Diablo a Dios y al principio de la naturaleza. La naturaleza, lejos de tener un propósito, o ser ordenada o amable, trata con absoluta indiferencia los problemas de la humanidad. Sonríe ante el éxito del malvado por lo menos con tanta frecuencia como ante los esfuerzos del bueno; más frecuentemente de hecho, pues los malvados poseen la astucia bastante para quedarse con todo cuanto puedan. "El autor del Universo —escribe Sade— es el más perverso, feroz y terrible de todos los seres". O lo sería, si existiera. Porque, según el, no hay ningún Dios, Naturaleza alguna, ningún patrón absoluto de bien o mal, ningún orden intrínseco.


Y en un mundo intrínsecamente relativo y sin valor, argumenta Sade, lo único razonable es buscar placeres personales. Si uno disfruta con la tortura, eso es bueno y está bien. Si a otros no les gusta, no necesitan practicarla, pero no tienen derecho a imponer a nadie su punto de vista. Las violaciones de las así llamadas leyes morales son dignas de todo elogio; demuestran lo artificial de las restricciones que impiden el único bien verificable, el placer personal. La virtud y la ley son fantasías; la misericordia, el amor y la gentileza, perversiones.

Ahora bien, los placeres sexuales suelen ser los más intensos, se les debería buscar sin restricciones por lo tanto. Y en ciertas circunstancias, el crimen resulta más excitante que el sexo; el crimen sexual es el mejor de todos. Los mayores placeres derivan de la tortura, especialmente de niños, y si se humilla y degrada a la víctima, el placer aumenta. El asesinato es un estímulo excelente, en especial si lo preceden la tortura y el abuso sexual. Algunos disfrutan sumando a la intensidad de la experiencia el festín de la carne de la víctima. Sade puede haber exagerado este punto en beneficio del argumento, pero tiene razón para hacerlo así. Si no hay barreras morales, entonces NO HAY barreras morales. Los otros filosofadores, camaradas de Sade en otros sentidos, reaccionaron con repugnancia y horror; estaba revelando las implicaciones lógicas de sus propias creencias. Si Dios y la Naturaleza no existen, si no hay una razón que gobierne el cosmos, entonces no existen pautas absolutas y disponemos de libertad para crear las que nos parezcan mejor.

Sade definió el dilema. O bien existía el mal verdadero o bien no existe. O bien hay fundamentos absolutos para juzgar las acciones o bien no las hay. O bien el cosmos tiene significado o bien no lo tiene. Si la respuesta es no, entonces los argumentos de Sade son correctos, legítimos productos del ateísmo puro, negación de toda razón última del ser. Como Satán, Sade reflexiona en el placer que sentiría si pudiera destruir el cosmos completo, "detener el curso de las estrellas, derribar los globos que flotan en el espacio".

Hay que tener en cuenta que los escritos de Sade, antes que una apología de la violencia, son virulentos ataques frontales a una sociedad pacata, moralizante, que decía defender la libertad y la libre expresión, pero que aún estaba amarrada por siglos de opresión, cuya huella no se ha podido borrar aún. Sade demostró que el ser humano se horroriza ante los alcances de su propia mente, que le tiene pánico a ser libre, porque no sabe qué hacer con su libertad, y que busca en todo momento refrenar, a la bestia indómita que reside en su interior, y que emerge a la menor oportunidad. Sartre decía que el hombre está condenado a ser libre.... pero la verdad es que el hombre le tiene miedo a ser libre, y por ello busca en todo momento "algo" que lo proteja de si mismo..


Esos Diabólicos Soviets!







¿Cuál es el origen del pavor que se desató en Occidente con la aparición del Comunismo? Sabemos que la Unión Soviética, el Primer Estado Ateo de la Historia, despertó los recelos de medio planeta, y sus métodos y técnicas en todas las ramas del saber humano superaron rápidamente a los utilizados tradicionalmente por las piadosas naciones Cristianas. En cuestión de unos pocos años, los soviéticos llevaban la delantera en astrofísica, neurología, investigaciones genéticas, psicología, ciencias exacatas... y pensar que ese era el Imperio del Mal!

Esto alarmaría a cualquiera, ¿no creen? Sin embargo, hay una teoría que, por muy divertida que parezca, no deja de tener cierta validez. ¿Se han dado cuenta ustedes de los nombres increíblemente "satánicos" que tienen los rusos? Puede que se una influencia de las películas de terror Made In Hollywood, pero... ¿en qué piensan ustedes cuando escuchan nombres como Igor, Bela, Boris, Vlad, Radu? ¿piensan en Vlad Tepes, o en Vlad Lenin? ¿Bela Lugosi, o Bela Kun? ¿Boris Karloff, o BorisLysenko?

Si fuera únicamente cuestión de nombres, no sería mayor problema. Pero si tienen un mínimo de curiosidad, y se molestan en buscar fotografías de Vladimir Lenin, Felix Dzerzhinsky, Ivan Yezhov, notarán algo en sus facciones. ¿Notan un cierto parecido entre Lenin, LaVey, el Doctor Fu Manchú y Ming el Despiadado, del planeta Mongo? Las facciones son muy parecidas entre sí; es lo que se llama "facies hermetica" —ojos rasgados, pómulos pronunciados, cejas levantadas, poco vello facial, presente únicamente en el labio superior y el mentón...

Cierta vez le enseñé una foto de Dzerzhinsky a un amigo mío, y éste me dijo "Ese tipo tiene cara de demonio!" Cuando le pregunté "¿Y tú cómo lo sabes? ¿Alguna vez viste un demonio?" su respuesta fue un breve silencio, seguido por un "pues no, nunca he visto un demonio, pero así es como los pintan, ¿no?" Interesante, si se tiene en cuenta de dónde proviene esta imagen del demonio, y cómo fue adoptada por la iconografía popular, hasta tal punto que está presente en el Inconsciente Colectivo de Occidente.






Dzherzhinsky




Yehzov




Lysenko


El arquetipo "demoníaco" tiene su origen en el fenotipo tártaro. Las invasiones de las hordas de jinetes mongoles provenientes de las estepas de Asia hicieron estragos hasta tal punto que eran considerados demonios, y uno de sus jefes, Atila el Huno, pasó a la historia como "El Azote de Dios". Aún pueden verse restos de la mezcla racial en Europa oriental, las Repúblicas que conformaron la desaparecida Unión Soviética.

Ahora bien, si tenemos en cuenta el fenotipo de estas personas, y el hecho que los dirigentes de la URSS tenían esta característica física, además de su marcado y violento anti-clericalismo, no es de extrañar el recelo de Occidente, porque, viéndolo bien, ¿quién puede negar a ciencia cierta que los rasgos "diabólicos" de Brezhnev no influyeron en las negociaciones de paz durante los años 70's? Sólo piensen en el terror que inspiraba el nombnre del Instituo Pavlov en los paranoicos ciudadanos de los países industrializados. Pavlov era sinónnimo de lavado cerebral, reacondicionamiento, manipulación de masas, el Candidato de Manchuria, horror! Y claro, no olvidemos a Rasputin! Ahhh... esos rusos!

Hablando en serio ya, creo que declaraciones de importantes ideólogos del Comunismo como Bakunin, Beria y Dzerzhinsky alarmaron a muchas conciencias cristianas... para la muestra, un botón:

"Yahvéh, que de todos los buenos dioses que han sido adorados por los hombres es ciertamente el más envidioso, el más vanidoso, el más feroz, el más injusto, el más sanguinario, el más déspota y el más enemigo de la dignidad y de la libertad humanas, que creó a Adán y a Eva por no sé qué capricho —sin duda para engañar su hastío que debía de ser terrible en su eternamente egoísta soledad, para procurarse nuevos esclavos—, había puesto generosamente a su disposición toda la Tierra, con todos sus frutos y todos los animales, y no había puesto a ese goce completo más que un límite. Les había prohibido expresamente que tocaran los frutos del árbol de la ciencia. Quería que el hombre, privado de toda conciencia de sí mismo, permaneciese un eterno animal, siempre de cuatro patas ante el Dios eterno, su creador su amo. Pero he aquí que llega Satán, el eterno rebelde, el primer librepensador y el emancipador de los mundos. Avergúenza al hombre de su ignorancia de su obediencia animales; lo emancipa e imprime sobre su frente el sello de la libertad y de la humanidad, impulsándolo a desobedecer y a comer del fruto de la ciencia..."

" ...Dios dio la razón a Satán y reconoció que el diablo no había engañado a Adán y a Eva prometiéndoles la ciencia y la libertad, como recompensa del acto de desobediencia que les había inducido a cometer; porque tan pronto como hubieron comido del fruto prohibido, Dios se dijo a sí mismo (véase la Biblia): "He aquí que el hombre se ha convertido en uno de nosotros, sabe del bien y del mal; impidámosle, pues, comer del fruto de la vida eterna, a fin de que no se, haga inmortal como nosotros..."


Eliphas Levi, el Bafomet y el Pentagrama





Breve Semblanza

Aphonse Louis Constant realizó en algún momento estudios para ser Sacerdote de la Iglesia Católica Romana. Renunció a su credo religioso y se convertiría en uno de los ocultistas más importantes del siglo XIX. Algunos afirman que en realidad fue expulsado de la Iglesia debido a sus posturas heréticas. Se dice que antes de su muerte en 1875, Levi se reconcilió con la Iglesia Católica y recibió los santos óleos; pero hasta el momento había seguido la tradición mágica, adoptando el nombre de seudónimo judío de Eliphas [Elifaz] Levi, que era el equivalente a su nombre de nacimiento. Parte de su trabajo lo ocupó escribiendo sobre la supuesta deidad adorada por los Templarios, el Bafomet.

Eliphas Levi consideró al Baphomet como una representación del Absoluto en forma simbólica. Según el autor Michael Howard, Levi basó la ilustración de su Baphomet en una gárgola que se hallaba en el edificio parisino de Saint Bris le Vineux, que fuera propiedad de los Caballeros Templarios:

"La Gárgola tiene la forma de una figura barbada y cornuda con senos femeninos colgantes, alas y pies en forma de pezuñas. Está sentado con las piernas cruzadas, posición que recuerda las estatuas del dios celta Cernunos, o el Cornudo, al cual se rendía culto en la Galia antes de la ocupación romana".
Eliphas Levi y su interpretación del Bafomet





"El macho cabrío lleva sobre la frente el signo del pentagrama, con la punta para arriba, lo que basta para considerarla como símbolo de luz; hace con ambas manos el signo del ocultismo y muestra en alto la lunablanca de Chesed y en bajo la luna negra de Geburah. Este signo representa el perfecto auerdo de la misericordia con la justicia. Uno de sus brazos es femenino y el otro masculino, como en el andrógino de Khunrath, atributos que hemos debido reunir con los de nuestro macho cabrío, puesto que es un solo y mismo símbolo. La antorcha de la inteligencia, que resplandece entre sus cuernos, es la luz mágica del equilibrio universal; es también la figura del alma por encima de la materia, aunque teniendo la cabeza misma, como la antorcha tiene la llama. La repugnante cabeza el animal representa el horror al pecado, cuyo agente natural, único responsable, es el que debe llevar por siempre la pena; porque el alma es impasible en su naturaleza, y no llega a sufrir más que cuando se materializa. El caduceo que tiene en vez de órgano generador representa la vida eterna; el vientre, cubierto de escamas, es el agua; el círculo, que está encima, es la atmósfera, las plumas, que vienen de seguida, son el emblema de lo volátil; luego la humanidad está representada por los dos senos y los brazos andróginos de esa esfinge de las ciencias ocultas". [Tomado de Dogma y Ritual de la Alta Magia por Eliphas Levi]

Eliphas Levi y el Pentagrama

No muchos lo saben, pero Eliphas Levi fue el primero en adaptar el pentagrama con las dos puntas hacia arriba como símbolo del Mal. Durante la Edad Media la estrella de dos puntas hacia arriba representaba el invierno [la Estrella Oriental de la Masonería es ésta misma estrella. Tal es el verdadero Pentáculo Pitagórico denominado "pentágonas" -de cinco ángulos. El Pentágono que se hallaba en el centro era una casa; como tal, al tener las dos puntas hacia arriba NO está invertido -y tampoco tiene nada que ver con las estaciones. La Estrella Oriental sigue utilizando éste símbolo hasta el día de hoy, y no consideran que esté invertido, mucho menos maligno]





Levi hizo dos ilustraciones del pentagrama, la primera era la buena, bastante cristianizada, que representaba las cinco extremidades de un hombre dentro de las cinco puntas del pentagrama, los nombres Adán y Eva dentro de la estrella y las letras hebreas correspondientes a Yshua a su alrededor. Lo llamó el hombre microcósmico y representa los cuatro elementos, tierra, aire, fuego y agua representados por los miembros del hombre, su cabeza representando el espíritu
Junto al hombre microcósmico, dibujó una estrella con las dos puntas hacia arriba, con la cabeza de una cabra o el Baphomet dentro de ella. Los nombres Samael y Lilith estaban escritos en ella, y alrededor la palabra Leviatán. Al hacer esto, formó, por primera vez, una diferencia entre el bien y el mal simbolizados por el pentagrama.

Como apunte colateral, es bastante significativo que el Baphomet de Levi se halle como símbolo del Diablo tanto en el Tarot de Marsella y en el de Wate-Rider, ambos anteriores a 1900. Reconocemos que su influencia es innegable.












Los monjes budistas a veces suelen adoptar una posición similar a la de la Cabra de Mendes, con piernas cruzadas y los brazos en la misma dirección.








Rasputin El Monje Maldito







A pesar de la prevalencia de la Iglesia Ortodoxa, existieron en Rusia, durante los siglos XVIII y XIX conocidas sectas religiosas eróticas. La evidencia indica que eran lideradas y dirigidas por hombres cuya visión, capacidades, prácticas y objetivos los revelaban como satanistas de primer orden. La secta de los khlysty [flagelantes] es un ejemplo más representativo que cualquier otro. Estos hombres sabios eran concientes de que las pasiones siempre terminan ganando. A primera vista, la "santa" justificación del placer y la lujuría que daban los sacerdotes de los Khlysty parecen hipocritas, pero cuando uno entiende el clima religioso que habia en Rusia bajo los Zares, estos mismos argumentos resultan claramente pragmáticos.

La respuesta religiosa rusa ha sido siempre conocida por su sensualidad extrema, y su alta carga emocinal. Para los rusos la extravagancia de su ritual ha jugado consistentemente un papel sustancial. Y el patrón de embriaguez, desenfreno y libertinaje seguido por un arrepentimiento contrito y angustiado estaba frecuentemente más alla de la comprensión de occidente.

¿Quiénes eran y de donde vienen los khlysty? Aparecieron por primera vez en Rusia por la misma epoca que sus antagonistas, sus hermanos "separados", los skopcy, o "castradores" (alrededor del año 1.500). Su ritual, aunque era ruso, también contenía algunas adaptaciones foráneas. Celebraban de palabra y hecho a dioses antiguos y divinidades precristianas, a dioses como Ialiro y Rusalky, que eran la personificación de la pasión y el deseo, y al Bomoboy, o genio tutelar. Los dioses invocaban a dioses biblícos del placer, así como a oscuros demonios, como Balaam, y a deidades persas como Kors. En el ritual de estos "perseguidores del goce" sus giros y circunvoluciones, seguidos de una frenética actividad sexual, eran virtualmente indistinguibles de la danza extática de los derviches.

Indudablemente el más feaciente testimonio de la influencia de sectas foráreas sobre los khlysty era su dogma del "arrepentimiento a través del pecado" —la proposición que el intercambio físico con un elegido, o una "divinidad" (alguien en quien habita un dios o bien el fuego de dios) terminaría por aboler y transformar el pecado en virtud. Aunque difiere levemente, esta doctrina tiene un asombroso parecido, a la predicada por los Hermanos del Espirtu Libre en Francia, Alemania y Checoslovaquia en los siglos XV y XVI. Los Hermanos del Espiritu Libre era una secta de disidentes abortados del útero de su Madre Iglesia Romana. Enseñaban que dentro de cada ser humano habita una pequeña chispa divina. Creían que un pequeño reconocimiento de esta esencia mágica dentro de cada hombre era suficiente para liberarse de cualquier tipo de restricciones, ya fueran sociales, sexuales o intelectuales.





A través de su historia, los rusos han sido predominantemente receptivos, aunque a veces quijotescos. Y a pesar del mito contemporáneo de la igualdad de clases, pueden hallar su lugar con mucha facilidad y reconciliarse con ello. La intriga y el cambio siempre han provenido de las más extrañas esferas. La doctrina de la llama interna fue por tanto, facilmente adaptada para que se acoplace al "alma" rusa. En lugar de cincuenta dioses menores de una congregación en busca de su divinidad, un lider humano se hacia divino. Todos se inclinaban con devoción ante este maestro o líder. Era quien los liberaría del pecado. A esto lo acompañaba el uso de un formato de liturgia ortodoxa completamente transformado, persistentemente entrelazado a los rituales. Asociado con este fenómeno, hallamos al maestro ruso y villano conveniente,Grigorig Efimovich Rasputin, el "monje loco" quien, a través de la fuerza de su personalidad, y el encanto de una naturaleza algo ambigua, tuvo éxito al detener los ataques hemofílicos del zarevich integrandose así en los circulos internos de la corte del Zar. Los khlysty han recibido mucha de la fama que tienen a través de su presunta asociación con Rasputin. Aunque toneladas de libros han sido escritos sobre el, solamente uno, la perceptiva biografía de Colin Wilson, parece dibujar su retraro con bastante percepción. Si uno tiene suficiente perspectiva, las memorias de Maria la hija de Rasputin, es bastante esclarecedora. Las cualidades poseiadas por Rasputin serán algún día el material a partier del cual se simentara la busqueda de la grandeza humana —el tipo de grandeza que hace avanzar al hombre en su desarrollo evolutivo. Algunos vieron esta grandeza en Rasputin y sintieron su efecto en formas que no podían entender, formas que incrementaban el dolor de su propia incompetencia. Debido a que utilizaba este mecanismo interno, este "detector de incompetencia", Rasputin se granjeó muchos enemigos, al igual que muchos psicofantes.

Es importante anotar que las personas que llevaron a Rasputin a San Petesburgo y lo presentaron a la corte no eran ocultistas de pacotilla, sino miembros prominentes de la aristocracia clerical y de la intelligentsia urbana. Diletantes y santos (principalmente John de Cronstadt) lo consideraban un hombre santo con poderes de Dios. (Sin embargo después de su muerte lo condenaron como un diablo). Relatos de sus incliaciones extremas y sus excesos florecian por doquier en la ciudad. Se decia que había cierta emanación azulada que parecia emerger de sus labios. Se le atribuía una capacidad escalofriante para percibir los pensamientos y las emociones ocultas de otros. Esto es sustentado por sus propias palabras, que tambien refutan en los argumentos de quienes buscaban desacreditarlo al insinuar que entre sus "vicios" estaba el hurto. Su hija, Maria, recuerda a su padre diciendo: "Nunca me atrevi a robar ni el más pequeño objeto. Solía creer que todos se darían cuenta de una vez que yo habia robado algo, ya que yo mismo notaba cuando uno de mis camaradas había robado."


Sus capacidades curativas fueron reconocidas y ampliamente divulgadas, sin embargo no lo fueron sus métodos, ya que el de Rasputin no era un chamanismo comun y corriente, propio del curandero. Su presunta vida libidinosa, libertina y extravagante ha sido el sujeto de incontables y purulentos ataques, al igual que su inexistente papel de lider-redentor en la secta de los khlysty. Que Rasputin se involucrara en una camarilla política esta fuera de duda. A pesar de su histrionismo, y de que era bastante impulsivo, franco y abierto, no era alguien fácil de impresionar, y probablemente tenía un alto nivel de inteligencia natural. Sin embargo, poco se sabe de las reuniones secretas que tenían lugar en "noches especiales" del año, en las cuales sólo se admitian unas pocas personas, tanto nobles como plebeyos —noches a las cuales se aludía pero que no se discutían, donde Rasputin era "la llama roja" y se llevaba a cabo "la gran obra".

Cuando Alejandra, la emperatriz de Rusia, fue ejecutada en el sótano de la casa Ipatiev en 1918, dos años después del cruel asesinato de subathiuska Grigorig, los guardias hicieron un descubrimieno único. Mientras buscaban joyas entre sus poseciones, encontraron un par de dragones verdes tallados en esmeralda cosidos a su corse, que Rasputin le había regalado muchos años atrás. ¿Podría ser que Rasputin alla tenido tratos conEl Dragón Verde, la extraña orden hermética extendida por todas las Rusias? También hay muchas especulaciones sobre las verdaderas motivaciones del movimiento khlysty de fin de siècle


Aleister Crowley "La Naturaleza de la Bestia"

Crowley fue un hombre de talento, como lo demuestra su vasta obra, que en muchos momentos alcanza verdadera profundidad. Marcado por una rígida formación religiosa, convirtió el desafío a las normas en un estilo e vida, y buscó en la magia una forma de autoafirmación. Es difícil dar una visión equilibrada de un personaje como Crowley, que despertó admiración en unos y desprecio en otros. Cuando se dice de él que era un insaciable bisexual, que vivía de la explotación de sus mujeres y que consumía una cantidad de heroína suficiente para matar a varias personas, no se está muy lejos de la verdad. Pero también hay otros aspectos de este pensador de aguda inteligencia y sorprendente originalidad





La principal impresión que deja el estudio de la vida y obras de Crowley es que desperdició una enorme cantidad de tiempo energía tratando de escandalizar a todos los que se relacionaban con él, y que su aversión por la ortodoxia lo convirtió, sin pretenderlo, en una figura cómica, como Don Quijote. Todo el mundo ha experimentado esa rabia sorda contra la autoridad, y todos hemos conocido personas a quienes un temprano choque con la autoridad les ha producido, para el resto de sus vidas, una neurosis, un reflejo condicionado de odio contra ciertos grupos -homosexuales, judíos, negros, policías... En Crowley, un temprano contacto con fanáticos religiosos hizo de él víctima de una reacción de este tipo; la más ligera opresión del botón antiautoridad lo hacía ponerse en movimiento como un juguete mecánico.

El sexo llegó a ser para Crowley otra forma de mofarse de la autoridad, y si lo podía combinar con un acto de desafío, el placer era diez veces mayor. La clave para comprender a Crowley es la misma que para comprender al marqués de Sade. Ambos desperdiciaron una inmensa cantidad de energía gritando desafiantes a la autoridad contra la que tenían un enorme resentimiento, y ambos carecían de la penetración necesaria para ver que estaban amenazando con sus puños a una abstracción.

Ciertamente el sexo es la clave principal de su mentalidad; pero también lo es el hecho de que era un victoriano tardío. A los victorianos el sexo les producía tal azoramiento que cubrían las patas de las mesas, e inventaron una especie de camisa de fuerza para los bebés de modo que no pudieran tocarse los genitales en la cama. De modo que para Crowley el sexo fue siempre algo deliciosamente "sucio" y malvado.

En conclusión, la exagerada reacción de Crowley contra la autoridad estaba mezclada con una reacción igualmente exagerada e igualmente ilusoria, hacia el sexo, lo cual lo llevaba a creer que estaba contra lo establecido cuando en realidad sólo estaba sacando la lengua a victorianos ya muertos y olvidados. Tanto su rebelión sexual como su rebelión social suelen dar la sensación de mucho ruido y pocas nueces.

Una vez dicho todo esto, sin embargo, hay que admitir que existe en él un elemento que infunde respeto. Cuando estaba deprimido, él mismo solía reconocer sus defectos, aunque insistía en que éstos eran de poca importancia ante las doctrinas para las cuales él era el depositario escogido, y hablaba totalmente en serio cuando se comparaba a Mahoma y pensaba que El Libro de la Ley sería un día reconocido como el nuevo Corán. "Yo, la Bestia, el Hombre Aleister Crowley, cuyo número es el 666, me presto a revelar esta verdad al mundo". Y, ¿cuál era precisamente esta verdad? Se puede resumir en cuatro proposiciones:




Haz lo que quieras ha de ser toda la ley

El amor es la ley, el amor sujeto a la voluntad

Todo hombre y toda mujer es una estrella

La magia es la ciencia y el arte de hacer que ocurra el Cambio en conformidad con la Voluntad

Las dos primeras proposiciones en realidad no se encuentran en El Libro de la Ley: son la formulación que Crowley hacía de su mensaje central. La cuarta proposición (tomada de La Magia en la Teoría y en la Práctica) es su principal definición de magia. El Libro de la Ley afirma "La palabra de la ley es thelema". Y cuando Crowley comenta sobre esto: "Cotejando con Rabelais. También se puede traducir "Que la Acción y la Voluntad estén en armonía". Luego añade: "Pero thelema también significa Voluntad en el sentido más elevado de intencionalidad el Uno Mágico, y en el sentido empleado por Schopenhauer y Fichte".

Pero podemos ahorrarnos todas las confusiones acerca de su significado, si tomamos en cuenta que Crowley pasó toda su niñez escuchando expresiones sobre "la Voluntad de Dios". Sus padres eran ese tipo de personas que introducirían toda afirmación de voluntad con "Si Dios quiere" o "Si es la voluntad de dios". El estado mental inducido por la repetición de una afirmación de este tipo es que el Universo, a efectos prácticos, está predeterminado, y que el hombre no posee libre voluntad en absoluto. De modo que al insistir en "Haz lo que quieras ha de ser toda la ley", Crowley hace una sana afirmación de su propia voluntad, en el espíritu de "Así habló Zaratustra" de Nietzsche. Era su propia manera de afirmar que "Dios está muerto".

Una vez entendido que la aceptación de la libre voluntad humana es la esencia de la religión de Crowley, podemos ver que el "Haz lo que quieras" es algo más que una repetición del tema de Rabelais; representa una afirmación filosófica importante. Y él así lo pensaba, según se hace evidente en su alusión a Schopenhauer y a Fichte. En Schopenhauer, la Voluntad es la verdad detrás del mundo de ilusiones y apariencias. Y el más importante descubrimiento de Fichte es que tan pronto como el hombre se pone en acción, toma conciencia de su libertad, una libertad que lo elude mientras se contenta con sólo pensar. Uno de los primeros y más importantes libros de Rudolf Steiner se llamó The Philosophy of Freedom (La Filosofía de la Libertad), y fue un ataque al materialismo científico y una afirmación de la realidad de la voluntad humana. Si Crowley hubiera comenzado su carrera con un libro similar, sería mucho más fácil comprender su trascendencia como pensador. El descubrimiento de que el hombre posee un "ego que controlar", que preside sobre la conciencia, es la piedra angular de su filosofía mágica. Por este motivo, si bien está de acuerdo en que "el amor es la ley", insiste "el amor sujeto a la voluntad". Según el cristianismo el amor es la esencia del universo creado; Dios es amor, y el precepto fundamental del cristianismo es que los hombres deben amarse los unos a los otros. Crowley está de acuerdo pero no puede aceptar del todo que el amor es lo único que importa en el universo de modo que él añade la importantísima posdata: "el amor sujeto a la voluntad". La libre voluntad es la piedra angular; no el amor.

Cuando el hombre deja de verse a sí mismo como una "criatura" puramente pasiva, y comprende que es libre, deja de ser una mediocridad; comprende que es, en efecto, una "estrella". En 1922, Crowley le dijo a su amigo, el matemático, crítico musical y escritor J. W. S. Sullivan:

"Todo hombre y toda mujer es una estrella. Tú, que eres hombre, eres por tanto una estrella. El alma de la estrella es la que llamamos genio. Tú eres un genio. Este hecho se ve ensombrecido, o bien por los complejos morales que lo enredan, o por la falta del mecanismo adecuado para expresarlo."

Sullivan tomó estas palabras en serio, se quitó de encima sus conclusiones y frustraciones escribiéndolas en una excelente autobiografía, y luego continuó hasta convertirse en el escritor de primera que Crowley sabía que era. Él es un buen reclamo para la convicción de Crowley de que todo hombre y toda mujer es una estrella.

Pero quizá la más interesante de todas las proposiciones que Crowley dedujo de su reconocimiento de la libre voluntad es su creencia de que la magia es la ciencia y el arte de hacer que los cambios ocurran en conformidad con la voluntad. Otros pensadores modernos han afirmado que la esencia de la existencia humana es la libertad, sobre todo los "existencialistas". Pero la mayoría piensa que, aunque el hombre es libre, está atrapado en un mundo de materia que siempre tiene la última palabra. El hombre es libre, pero su libertad es solamente un atributo mental, el "espíritu eterno de la mente sin cadenas". Esto no puede salvarlo de sufrir y morir tristemente. Los más profundos instintos de Crowley se sublevaron contra esta idea pesimista. Él estaba convencido de que, una vez el hombre ha asido su propia libertad, deja de ser la víctima impotente de las circunstancias; puede hacer que ocurran cambios, en conformidad con su voluntad. La mente del hombre tiene exactamente el mismo poder que sus manos: no sólo pueden asir el mundo sino también cambiarlo.

Pero si el hombre es libre, ¿qué puede hacer con esa libertad? ¿Cómo puede expresarla? Después de varios intentos -viajar alrededor del mundo, escalar montañas, otorgarse diversos títulos honoríficos, publicar libros a sus propias expensas y tratar de llegar a ser una celebridad- Crowley se volvió a la magia y rápidamente alcanzó un notable éxito. Y cuando lo iniciaron el la magia sexual, pensó que por fin había resuelto el problema de expresar su "verdadera voluntad". Convencido de que por fin estaba en la senda correcta, dedicó el resto de su vida al estudio de la magia y de El Libro de la Ley. Y discípulos como Bennet, Loveday, Mudd, Regardie y Cammell llegaron a convencerse de que su pretensión de ser el fundador de una nueva religión era cierta. Comprendieron que la esencia de esta nueva religión era la libre voluntad humana, y reconocieron que en este aspecto fundamental, difería del budismo, del judaísmo, del cristianismo, del Islam y del resto de religiones.

La religión de thelema pretendía ser la palabra directa de alguna entidad suprahumana, la cual anunciaba el advenimiento de una nueva era, y cuya enseñanza básica era la realidad de la libre voluntad. Crowley se consideraba a sí mismo un portavoz extremadamente imperfecto de esta enseñanza. Pero también creía que cualquier mérito que pudiera poseer era consecuencia de haber sido elegido para propagar la religión de Ra-Hoor-Khuit.

El sacerdote de Ra-Hoor-Khuit fue un fracaso como ser humano, como él mismo solía reconocerlo en sus momentos de honradez; pero también consideraba que esto no tenía importancia comparado con la religión de thelema; la filosofía de la libre voluntad humana que capacitaría al hombre para evolucionar a un estado más elevado. Si nos olvidamos de la persona y nos concentramos en su filosofía, es muy probable que él tuviera razón.

Anton LaVey "El Papa Negro"


Durante la década de 1960, los católicos eran vistos en Estados Unidos como gente muy extraña, con rituales densos y sombríos, ibros de demonología, se les podía ver por la calle vistiendo estrictamente de negro, algo que para la mayoría blanca anglosajona protestante —wasps— era muy raro. Sus sacerdotes y monjas eran ajenos al paisaje estadounidense. Sus santos eran personajes misteriosos, pero las grandes celebraciones católicas que se llevaban a cabo en las grandes ciudades, donde predominaban los católicos, eran una verdadera fiesta. Además, se "nacía" católico, la mayoría eran extranjeros con acentos y atuendos bastante extraños. Esto es algo fácilmente reconocible en LaVey. Gran parte de la iconografía que manejaba en esos dias está calcada de los sombríos rituales católicos, y esto le daba un ambiente mucho más "misterioso" a las teatrales puestas en escena que se llevaban a cabo en San Francisco.

Anton LaVey se consideraba como el fundador y Sumo Sacerdote de la primera institución religiosa contemporánea abiertamente satánica, pero jamás alegó inventar una filosofía social o religiosa, ya que su satanismo estaba compuesta de muchos postulados sociales que existían con anterioridad, sólo que se encargó de darles forma e incluirlos en un cuerpo coherente al que dio el nombre de Satanismo.

Cuando LaVey escribio La Biblia Satánica lo hizo para dejar sentado y de manera formal, un documento que contuviera los pensamientos y bases del movimiento neo-satanista. El replantear el pensamiento y el comportamiento del hombre en base a sus impulsos e instintos naturales; el agudizar todas las habilidades que el hombre tiene en potencia; esas habilidades que todo animal por naturaleza tiene. Eso es lo que esta plasmado en la "Biblia" de LaVey. Hasta cierto punto es comprensible el "escándalo" que causó dicho librito, ya que no podemos olvidar que la cultura anglosajona es la más puritana, gazmoña, intolerante e hipócrita del mundo, y que muy probablemente se prohibiría su publicación en nuestros días.

Hoy en día es bien conocido que LaVey no escribió "El Libro de Satán" de La Biblia Satánica, ni mucho menos las Llamadas Enoquianas, pero sí redactó la colección de ensayos que conforman "El Libro de Lucifer" así como las instrucciones para las ceremonias mágicas y religiosas del "Libro de Belial". Hasta 1975, la Iglesia de Satán —Church of Satan o CoS— jamás consideró La Biblia Satánica como su Escritura, ni como el principio y el fin de la doctrina satánica, mucho menos como un ícono de su organización, sino básicamente como una "declaración básica dirigida al público", un texto promocional para que la gente se enterara en qué consistía el "satanismo". Como diría un buen amigo mío, La Biblia Satánicano es El Camino, sino una señal en el camino.
Sus Motivaciones

Al igual que otros judíos que se vieron rechazados por la sociedad blanca anglosajona y protestante —wasp— que les rodeaba, Anton LaVey se convirtió en un judío que se odiaba a sí mismo. Muchos judíos que vivían en las mismas condiciones, pero que gustaban de la condición étnica que les daba su ascendiente judío, se convertirían en radicales de izquierda y se unirían a otros grupos y minorías anti-wasp que hubiese en los alrededores. Los demás terminaban odiándose a sí mismos. Esto no es una crítica a LaVey, es simplemente un hecho que ayuda a ubicarlo en el contexto adecuado, y una crítica a la sociedad causante de este comportamiento. Por ende, no es de sorprender que tomase para sí la 'personae', es decir, la encarnación de lo que resultaba más odiado para ésa sociedad: El Diablo.





Esta es la clave para comprender a LaVey, aquello que en realidad lo motivaba. Ésta 'personae' del Diablo no era algo que resultase chocante a los Judíos o a cualquier otro grupo étnico a excepción de los wasps de los que se hizo rodear durante años. Algunas personas con cierta formación cultural verían en su juego inversionista algo más que pura sátira católica, y le darían un significado más profundo, mucho más allá de la polémica que generó en aquél entonces, y se lo tomaron en serio.Michael Aquino, por ejemplo, era de quienes creía que LaVey hablaba en serio. Y con el correr de los años la CoS atraería a gente bastante preparada, pero lastimosamente su número sigue siendo minúsculo en comparación con la basura que curiosea en el Satanismo como una opción, o si se quiere, un estilo de vida

Sin embargo, lo que muchas personas no vieron en aquel momento era que por aquel entonces LaVey cortejaba a la peor calaña nazi que pudiera encontrarse, a la vez que mantenía su fijación por ciertos fetiches de su preferencia, incorporándolos al ethos de lo que comúnmente se denomina el Sendero Siniestro. Además, durante la década de 1970, LaVey se esforzó en ganar la aceptación de los peores grupos de Diabolismo Ario porque fueron los únicos que se dieron el privilegio de rechazarlo —por el simple hecho de ser judío— de manera mucho más ruda que de lo que alguna vez lo hubiese hecho alguien.

Sus constantes diatribas contra el rebaño demuestran que tuvo que haberles puesto mucha atención, ya que sólo escribía para ellos. La mayoría de sus escritos no son otra cosa que comentarios para, por, o en contra del rebaño... es decir, si de verdad los hubiera ignorado, no habría escrito tanto sobre ellos. La única manera que halló para defenderse de ese rebaño fue refugiarse cual monje cisterciense en el sótano de su mansión. Sin embargo, no hay que olvidar que era ése rebaño al que decía despreciar quienes compraban sus libros y le hacían la corte. Ambas partes salían beneficiadas, así que tampoco hay mucho problema.

La Biblia Satánica

Para cualquiera que lea La Biblia Satánica resulta obvio que éste es un libro dirigido a una audiencia cristiana, cuyo objetivo es el de aclararle, a quienes no sepan, lo que es el Satanismo —es decir, no es Revelación ni Escritura de ningún tipo; de hecho, no resiste el mínimo análisis histórico, y los dos primeros "libros" de La Biblia Satánica son un conjunto de máximas hedonistas, varios principios de sentido común, obvios para cualquiera que no haya crecido en un ambiente represivo, y que en muchas de sus afirmaciones alcanza un alto grado de ingenuidad.

La primera parte de La Biblia Satánica es, probablemente, la que más atractivo tiene para el lector Cristiano, ya que está escrita de manera bastante agresiva. (Como todos sabemos, los Cristianos lo saben todo sobre rabia reprimida; es su estado permanente). Hoy se sabe que El Libro de Satán es una adaptación de un libelo de finales del siglo XIX llamado El Poder Tiene la Razón (Might Is Right en el idioma original) cuya autoría se ha atribuido tanto al novelista estadounidense y activista radical de izquierda Jack London, como a un activista político, periodista y escritor neozelandés llamado Arthur Desmond, quien se distinguió por defender los sindicatos de trabajadores y por luchar en el congreso de su país por los derechos de los trabajadores, y su violento anticlericalismo.

Para un ocultista que se tome las cosas demasiado en serio, los rituales descritos en La Biblia Satánica pueden parecer ridículos. Sin embargo, tiene una función doble: sirven como psicodrama, como catártico, o bien como una fiesta de cumpleaños, donde pasas un buen rato, y gastas tu tiempo de una manera agradable; todo depende de la actividad desarrollada por el celebrante, y el objetivo que se tenga en mente.

A pesar del prefacio donde el autor advierte contra los "falsos profetas" que terminan por transformar al aspirante a mago en un tonto que desperdicia su tiempo arrojando moneditas al aire, La Biblia Satánica contiene muy poco de las filosofías que siempre fueron consideradas "peligrosas", filosofías que trascienden el dualismo esquizoide que caracteriza a las religiones de salvadores, filosofías de la carne —las así llamadas "doctrinas oscuras".

La manera en como está escrita La Biblia Satánica atrae particularmente a cierto grupo de personas. Dichas personas son del tipo de gente que acabo de describir. Puede que algunas de estas personas tengan ciertas capacidades intelectuales, pero son tan estúpidas que, cuando LaVey declaró que el Satanismo se basaba en la complacencia en lugar de la abstinencia, tuvo que explicarles que el exceso de complacencia no era complacencia, sino compulsión. Básicamente, fue un libro dirigido a personas reprimidas, a Cristianos renegados que habían perdido la batalla por sus mentes.